En la solemnidad de la Asunción, la Iglesia recuerda una verdad central de la fe: María fue llevada al cielo en cuerpo y alma, signo de esperanza para todos los creyentes.
Para los más pequeños
El 15 de agosto la Iglesia celebra que la Virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y alma. A eso lo llamamos la Asunción.
¿Y eso está en la Biblia? No está contado directamente como la Ascensión de Jesús, pero la Iglesia lo ha reconocido desde los primeros siglos. Y en el año 1950, el Papa Pío XII proclamó este misterio como un dogma de fe.
Te preguntarás qué es un dogma. Pues bien, es una verdad que la Iglesia nos enseña con toda certeza porque forma parte de nuestra fe. María fue llevada en cuerpo y alma porque no tuvo pecado. La muerte y la corrupción del cuerpo son consecuencia del pecado; por eso Dios no permitió que su cuerpo sufriera esa corrupción.
Al terminar su vida en la tierra, la llevó al cielo completa, alma y cuerpo. Es como si Dios dijera: “Esta es mi obra más hermosa y quiero tenerla conmigo para siempre”.
La Virgen María ya está en el cielo con Jesús y desde ahí nos cuida como una verdadera mamá. ¿Y sabes qué es lo mejor? Que nosotros también estamos invitados a vivir como ella: con fe, alegría y un corazón humilde. Así, un día estaremos con Él en el cielo.

