León XIV puso esta semana el acento en tres palabras clave para la vida de la Iglesia y del mundo: unidad, paz y comunión. Ante obispos vinculados a los Focolares, llamó a responder a la fragmentación con el testimonio de la fraternidad; en Genazzano, invitó a dejar crecer la paz en el corazón para que pueda germinar en el mundo; y a las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento les confió una misión concreta: ser “tejedoras de comunión”.

Por Patricia Ynestroza – Vatican News

En esta semana el Papa León XIV tuvo encuentros con unos cien obispos amigos del Movimiento de los Focolares, se encontró con las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, y celebró en Genazzano, Italia, una celebración eucarística.

A los amigos de los focolares

Al encontrarse con un grupo de obispos amigos del Movimiento de los Focolares, el Papa los invitó a ser testigos de la unidad en un mundo cada vez más fragmentado. Expresó su preocupación por las divisiones, los prejuicios, el racismo, la intolerancia religiosa y la violencia.

El Pontífice destacó la actualidad del mensaje de Chiara Lubich y afirmó que, frente a la polarización y el individualismo, la respuesta no está en crear más estructuras o proyectos, sino en volver a la fuente de la unidad: la Santísima Trinidad.  Por ello, invitó a los obispos a vivir la fraternidad y a promover una unidad capaz de contribuir a una paz duradera.

Pidamos consejo a María

Durante su visita al santuario de la Madre del Buen Consejo, en Genazzano, León XIV invitó a los fieles a pedir a María su ayuda para acoger la Palabra de Dios, guardarla en el corazón y traducirla en decisiones valientes y sabias.  El paz, dijo, es un don de Dios y obra del Espíritu Santo. Exhortó a cada persona a acogerla y cultivarla interiormente, porque, afirmó: “Dejemos que la paz crezca en nosotros. Brotará en el mundo.”

El Pontífice también destacó a María como ejemplo de una fe marcada por la escucha, el discernimiento, la humildad y el servicio. Su presencia silenciosa, explicó, muestra cómo Dios actúa en la historia.

Tejedoras de comunión

León XIV recibió también a las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, con motivo del cincuentenario de la fundación de la Federación del Espíritu Santo. El Papa destacó la importancia de la Eucaristía, la oración y la fraternidad, presentando la vida contemplativa de las religiosas como un testimonio de la gratuidad de Dios y de la búsqueda de su rostro.

Además, las invitó a ser “tejedoras de comunión”, construyendo la unidad de la Iglesia mediante la oración, el trabajo, la adoración eucarística y la vida fraterna. De este modo, subrayó, la contemplación se convierte también en un servicio a toda la Iglesia y en un testimonio concreto del Evangelio.