El 19 y 20 de septiembre se llevará a cabo el concierto católico de Cielo Abierto, en conjunto con la Arquidiócesis Primada de México, en el Auditorio Nacional de la CDMX. Bajo el lema “Mi paz les doy”, el evento reunirá a cantantes mexicanos y de otras nacionalidades para alabar a Jesús Eucaristía.
Por Sergio Estrada
Un toque de amor para alabar a Jesús
Para los cantantes católicos, la música es una caricia que recibe el corazón para descubrir qué es lo que Dios quiere de cada uno, además de una fuente de alegría inmensa para adorar a Jesús.
Para Carlos Omar, de México, la música es el gancho que nos lleva por el camino de la fe: “La música te mueve para todo, es una conexión para muchas cosas y, ¿por qué no para la fe? Para mí ha sido un vehículo para llegar a Dios y para que los demás encuentren, a través de la música católica, su propio camino espiritual.
La música católica juega un papel trascendental para propiciar un encuentro con Dios. Yo estaba a punto de quitarme la vida y escuché un canto tan impactante que me cambió la vida; ahora estoy aquí alabando a Dios. La música en sí no es lo importante, sino el hecho de que lleva a Dios en sus notas musicales.
Yo no iba a misa, pero me gustaba la música. Escuché a mi hermano cantar y esa fue la conexión: me llamó la atención y fue a través de la música como creció mi fe. Eso es lo que quiero para todos: que mediante el canto se encuentren con Dios. Al concierto se debe ir con la convicción de que Dios va a tocar nuestro corazón; si vas con esa apertura, ten por seguro que Jesús se va contigo”.
La fuerza de la alabanza
Por su parte, para Caro Ramírez, de Colombia, la música es una herramienta muy poderosa que acerca nuestros corazones a Dios: «Prepara tu corazón para que esté tranquilo. Por medio de las alabanzas y la palabra, Dios nos invita a entrar en su presencia. La música es clave para que la presencia de Dios se sienta en un lugar. El mismo Pablo alababa al Señor con canciones y Dios estaba ahí.
Yo canto gracias a que Dios hizo un milagro en mi vida. Tenía el anhelo de cantarle al Señor, pero no tenía el talento ni la voz; aun así, le decía: «Señor, yo te quiero cantar de todo corazón». Me puse a orar todas las noches y, un día, experimenté la presencia de Dios en mi habitación. No paraba de llorar y le dije: «Dios, ya que estás aquí, hazme el milagro de poder cantar».
Fue así como empecé a asistir a un grupo de oración con jóvenes. Comencé a cantar y me dijeron que lo hacía muy bien; luego me dieron la oportunidad en un grupo de alabanza y el Señor empezó a desarrollar en mí los dones que tenía guardados. Desde ese día le consagré mi voz a Él». La cantante aseguró, además, que cantar a Dios en comunidad como Iglesia tiene un poder transformador.
Un camino de vocación
Willy Díaz, también cantante colombiano, considera que la música es el primer acercamiento a la fe: “Hay personas que escuchan una canción y conectan de inmediato porque sienten que les falta algo en su vida. La música es el gancho para que nos acerquemos a Dios.
En mi experiencia personal, yo asistía de manera irregular a misa. Un día llegó un sacerdote al que le gustaba la música y me llamó mucho la atención que no había quien cantara en la misa, así que él mismo empezó a hacerlo. Lo acompañé, me siguió invitando cada ocho días hasta que me llamó a cantar de forma definitiva; ya son 20 años haciendo música para Dios.
Estos no eran mis planes, pero los planes de Dios son perfectos. La música es parte de tu vida, te nutre y te fortalece; por eso hay que ser muy humilde y selectivo con lo que se escucha, pues hay canciones con un ritmo alegre pero sin un mensaje de Dios”.
El cantante colombiano invitó a quienes tienen talento musical a no guardárselo y explotarlo para ayudar a que los demás crezcan espiritualmente. De eso se trata: de encontrar la paz que nos da Dios, la cual trasciende a la del mundo y nos brinda verdadero entendimiento.
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