Murió a los 81 años el autor de «Mi viejo». Antes de los escenarios quiso ser sacerdote. El Papa Francisco el argentino Jorge Mario Bergoglio le confesó a Piero que gracias a su interpretación tan melancólica de “Mi Viejo” se logró reconciliar con su padre. Hoy para muchos escuchar esa canción de “Mi Viejo” es sinónimo de llanto al relacionar inmediatamente la letra de la canción con el recuerdo de los padres y abuelos tan incomprendidos y odiados en este mundo, pero que con esta canción logra mover el corazón más duro para reconciliarse con progenitores.

Por Chucho Picón

Piero se fue y nos dejó, en el fondo del pecho, el corazón palpitando por el viejo. Por el nuestro, por el de todos. Piero Antonio Franco De Benedictis murió la mañana del miércoles 7 de octubre de 2026 en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde permanecía internado desde hacía varios días. Tenía 81 años. Su familia confirmó la noticia en redes sociales; hasta ahora no se ha dado a conocer la causa del fallecimiento.

Con él se apaga una de las voces más queridas de América Latina. Pero detrás del cantor de protesta y del poeta de la ternura hubo antes un joven que quiso ser sacerdote.

El muchacho que quería ser cura

Nació en Galípoli, Italia, el 19 de abril de 1945, y a los tres años llegó con su familia a Argentina. Creció entre Banfield, en la provincia de Buenos Aires, y Allen, en Río Negro, donde cursó la primaria y tuvo sus primeros contactos con la música.

Ya en su juventud ingresó al Seminario de Devoto, en Buenos Aires. Quería ser sacerdote. Dios, sin embargo, le tenía preparado otro altar: fue precisamente una grabación realizada en el seminario la que abrió la puerta de su carrera musical. Poco a poco la sotana quedó atrás, pero no la vocación de servir. El púlpito se volvió escenario, y la homilía, canción.

«Mi viejo», el cuarto mandamiento hecho música

En 1968 conoció al poeta José Tcherkaski, con quien formó una de las duplas más fecundas de la canción latinoamericana. Un año después, con apenas 24 años, compusieron «Mi viejo», un homenaje al padre que desde 1969 no ha dejado de sonar en hogares de todo el continente.

Es, en el fondo, un acto de piedad filial: una mirada tierna y compasiva al cansancio de un padre que envejece. «Honra a tu padre y a tu madre», dice el cuarto mandamiento; Piero lo convirtió en melodía.

Y la canción llegó hasta Roma. En 2017, el papa Francisco le confesó a Piero que «Mi viejo» le había ayudado a reconciliarse con su propio padre. Pocas canciones pueden presumir de haber tocado así el corazón de un Pontífice.

Pan, paz y «cosas santas»

Si «Mi viejo» fue su oración por los padres, «Soy pan, soy paz, soy más» fue su himno de fraternidad. Con letra del maestro rural uruguayo Luis Ramón Igarzábal, Piero la grabó en su disco en vivo Calor humano (1981), y Mercedes Sosa la convirtió en un clásico en sus históricos conciertos de 1982, cuando Argentina salía de la dictadura.

La canción habla de un ser humano hecho de cosas santas mezcladas con cosas humanas, que se ofrece como pan para el hermano. Para el creyente, la resonancia eucarística es inevitable: hacerse alimento para el otro, partirse y compartirse, en un mundo fracturado que necesita reconciliación.

Un cantor perseguido por la justicia

Su compromiso con los pobres le costó caro. Canciones como «Para el pueblo lo que es del pueblo» y «Que se vayan ellos» lo llevaron al exilio entre 1976 y 1981. En España vivió en un viejo molino y se dedicó a las huertas orgánicas, una semilla que más tarde germinaría en proyectos sociales y en la Fundación Buenas Ondas, dedicada a niños en situación de calle.

A mediados de los noventa grabó un álbum doble por los derechos de la niñez, y su trabajo por la reconciliación en Colombia le valió la ciudadanía de ese país en 1994.

Un Evangelio cantado a voz en cuello

Piero no llegó a ordenarse sacerdote, pero predicó de otra manera. Le cantó al padre cansado, al pobre olvidado, al niño sin techo y a la paz que América Latina sigue buscando. Entendió que los valores del Reino —la justicia, la misericordia y la paz— también se cantan.

Hoy, mientras el continente lo despide, «Mi viejo» vuelve a sonar como lo que siempre fue: una oración. Gracias, Piero. Descansa en paz.

Fuentes

Imagen por Letradalibre – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0