Ser cristiano significa aceptar todo el Evangelio y caminar dentro de la Iglesia, no existen cristianos autosalvados que solamente creen lo que les conviene

Por P. Fernando Pascual

Hay personas que se declaran cristianas por haber recibido el bautismo, por tener algunas ideas que vienen de la fe católica, y por algunas devociones que practican.

Al mismo tiempo, esas mismas personas dicen que son cristianas a su manera, porque no aceptan todo lo que enseña y pide la Iglesia católica, porque la misa y los sacramentos los siguen según convenga.

Piensan que con su modo de pensar y de vivir conseguirán la salvación, alcanzada desde un cristianismo “a la carta” que se construye a partir de sus convicciones y lejos de la auténtica doctrina católica.

En cierto modo, esas personas creen que sus convicciones son suficientes para llegar al cielo. En otras palabras, su doctrina personal, en la que pueden mezclarse ideas no cristianas, les hace pensar que están en paz con Dios y consigo mismas.

De esta manera, se convierten en cristianos autosalvados, en el sentido de que no acogen la salvación completa, como la que está contenida de la Revelación cristiana, y consideran que es suficiente seguir adelante según su modo de pensar y de vivir en un camino paralelo de “salvación”.

Llegar a este tipo de ideas es posible por diversos motivos. Algunos han visto la fragilidad y el escándalo en miembros de la Iglesia, y han preferido seguir un camino “no oficial”. Otros han escuchado o leído ideas confusas que les han llevado a cierto sincretismo. Tal vez alguno ha sido arrastrado por ciertas pasiones y empezó a justificar un modo de vivir que no corresponde al Evangelio.

Frente a esta mentalidad, podemos recordar la enseñanza de san Pedro: solo hay un nombre en el que podamos ser salvados, el nombre de Jesús (cf. Hch 4,12).

En otras palabras: la salvación no depende de convicciones subjetivas ni de elaboraciones humanas que nos aparten del mensaje de Cristo. El Salvador es único. Solo cuando acogemos íntegramente su mensaje de amor y de esperanza podemos entrar en el maravilloso mundo de la misericordia y de la gracia.

Necesitamos recordar que no existe realmente ningún cristiano autosalvado, pues ser cristiano significa aceptar humildemente todo el Evangelio, y caminar dentro de la Iglesia fundada por el Maestro, con la esperanza en la misericordia divina y en la fuerza de los sacramentos vividos desde una fe auténtica y sincera.

 
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