La claridad del lenguaje vuelve a estar en el centro del debate: frente a la proliferación de términos técnicos y fórmulas enrevesadas, este artículo del Padre Fernando Pascual plantea una pregunta esencial sobre cómo comunicar mejor sin perder precisión.

Por P. Fernando Pascual

Al comunicar una idea podemos escoger diferentes tipos de lenguaje. Pensemos un momento en estos párrafos:

Primer párrafo: “Los cambios socioculturales alteran el entramado de interacciones humanas en contextos de convivencia cercana, de forma que se producen modificaciones en los estados anímicos y en las inferencias a niveles de iguales o entre generaciones que han tenido acceso a experiencias diferentes y que han reestructurado sus perspectivas psíquicas e ideológicas según las modulaciones del sistema a lo largo de periodos de tiempo relativamente relevantes”.

Segundo párrafo: “En las familias los cambios producen tensiones entre padres e hijos, y entre hermanos (allí donde existan), que luego alteran las maneras de pensar y de actuar”.

Notamos cómo existen autores que se expresan en libros, revistas, artículos científicos, con formulaciones parecidas al primer párrafo. Algunos introducen palabras clave según contextos diferentes, como estándares, macrotendencia, verificabilidad, credenciales, evolutivo, gestión, homeostasis, reactividad, resiliencia, heurístico, sesgo.

Lo anterior vale también para temas religiosos, incluso dentro de la Iglesia católica. Hay autores que giran y giran con términos técnicos que muchas personas no consiguen comprender (en una jerga que algunos llaman “eclesialés”), mientras que otros autores expresan con llaneza enseñanzas centrales de nuestra fe.

Cada uno escoge su manera de expresarse. Pero no deja de causar sorpresa ver cómo en ciertos ámbitos académicos se desarrolla una jerga poco comprensible, o farragosa, o complicada, con la que se comunica una idea sin claridad y con circunlocuciones inútiles.

Damos siempre la bienvenida a quienes se expresan con claridad. Quizá en algunos momentos les falte precisión por no usar palabras técnicas que los especialistas conocen bien. Pero si la idea se transmite y resulta asequible, los lectores y oyentes lo agradecen mucho.

Quizá estas mismas líneas podrían ser más sencillas y más claras… Solo querían expresar una idea: si puedes decir algo de modo complicado o de modo sencillo, busca siempre la manera en la que todos te puedan entender. Lo cual, seguramente, será de gran provecho para quien escribe y, sobre todo, para quienes leen.

 
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