Por Jaime Septién

En un reciente artículo, magistral como todos los suyos, Jean Meyer cita una frase que dijo el historiador Lucien Febvre durante la inauguración de la Universidad de Estrasburgo (Francia): “Historia que sirve es historia sierva”. Era el final de la primera guerra mundial (hacia 1919) y los historiadores alemanes querían reescribir la historia en contra de Francia, mientras que los franceses lo hacían en contra de Alemania.

Que la historia sirva para reescribir la historia desde una ideología (y conste que Febvre era de izquierda) es algo que no quedó en aquel entonces; es lo que ha seguido sucediendo en prácticamente todo el mundo. México no es la excepción. Al contrario, en nuestro país se ha exagerado. Desde 2018 nos encontramos en la etapa de la “cuarta transformación” en la que sus protagonistas han vuelto a la historia como un relato que sirve. La han vuelto sierva.

Con la justificación de que la historia contada desde el gobierno deberá convertirse en una “barrera moral” contra todo aquello que “sale” del contexto de la “transformación”, lo mismo da echar por tierra la estatua de Colón que negar el acontecimiento guadalupano; borrar de una vez y para siempre los 300 años del virreinato que situar a la Iglesia católica como una potencia al servicio de intereses extranjeros. Cuando se trata de “detener el avance de la derecha”, se puede todo. Y si se tiene el poder para impedirlo, pues que caiga quien caiga. Al fin y al cabo, todo esto es “por el bien del pueblo”.

Recomiendo a usted, lector, lectora, que lea el artículo de Jean Meyer en la página 2 de este semanario. Hay demasiado en juego como para cerrar los ojos antes esta involución, porque de una involución se trata. Si México no reconcilia sus diferencias étnicas, lingüísticas, religiosas, culturales y sociales; si se construye en la escuela y en la sociedad una historia de “buenos y malos”, los tiempos nublados en que navegamos hoy serán mañana la tormenta perfecta. Y ya sabemos lo que esto significa en nuestra nación.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 11 de octubre de 2026 No. 1631

Imagen de Bohdan Chreptak en Pixabay