PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

¿Sabías que hace mucho, mucho tiempo existió un joven que dejó de tener riquezas para convertirse en el mejor amigo de los animales, la naturaleza y los más necesitados? ¡Su nombre era Francisco!

Francisco nació en Italia en una familia con mucho dinero. De joven le gustaba divertirse y vestir ropa elegante. Sin embargo, cuando tenía unos 20 años, participó en una batalla y cayó prisionero. Durante ese tiempo se enfermó y comenzó a pensar en qué quería hacer realmente con su vida. Al recuperarse, sintió que Dios lo llamaba a algo mucho más grande que la fama o el dinero.

Un día, mientras paseaba, Francisco se encontró con un hombre muy enfermo que tenía heridas que daban un poco de miedo. En lugar de alejarse, se acercó y le dio un abrazo y un beso.

Desde ese momento, todo cambió: Comenzó a visitar a los enfermos y, un día, en una visión, escuchó a Jesús decirle: “Francisco, repara mi casa”. Pensando que se refería a las iglesias viejitas, vendió sus cosas y comenzó a reconstruirlas con sus propias manos.

Francisco hablaba con mucho cariño y alegría y se fue haciendo de amigos, hasta que conformó un grupo de 12. Entonces, viajaron a Roma y el Papa les dio permiso para formar una comunidad llamada los Frailes Menores (Franciscanos) caracterizada por vivir en paz, ser humildes y ayudar a todos.

A Francisco le gustaba mucho estar en contacto con la naturaleza. Un día enfermó gravemente, pero nunca perdió la sonrisa ni las ganas de ayudar a los demás. Falleció rodeado de sus queridos amigos el 3 de octubre de 1226.

La Iglesia lo celebra cada 4 de octubre.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 4 de octubre de 2026 No. 1631