México enfrenta un problema doble: debe responder a una crisis educativa internacional que afecta particularmente a las capacidades de lectura y matemáticas, pero también necesita atender rezagos propios que colocan a una parte considerable de sus estudiantes por debajo de los aprendizajes mínimos.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer el 8 de septiembre de 2026 los resultados de PISA 2025. Se trata de la novena edición de esta evaluación internacional. La prueba examinó a más de 760 mil estudiantes de 15 años en 91 países y economías, es decir, a aproximadamente 33 millones de jóvenes. En esta edición el dominio principal fue ciencias, mientras que matemáticas y lectura fueron dominios secundarios. México participó con 7,843 estudiantes de 297 escuelas: una muestra que representa aproximadamente a 1.58 millones de jóvenes de 15 años.
El país se mantiene por debajo del promedio de la OCDE en las tres competencias fundamentales. Obtuvo 414 puntos en ciencias, 408 en lectura y 388 en matemáticas, frente a medias de 482, 461 y 463 puntos, respectivamente. Adicionalmente a un deterioro internacional relevante, particularmente en lectura y matemáticas, la posición relativa de México continúa siendo desfavorable incluso frente a diversos países latinoamericanos.
Los resultados de México
En ciencias, México obtuvo 414 puntos. El resultado es prácticamente estable respecto de 2022 y confirma una tendencia de relativa estabilidad desde el inicio de la participación del país en PISA. Sin embargo, la estabilidad no debe confundirse con un desempeño satisfactorio: solamente alrededor de la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel 2 o superior, que constituye el umbral mínimo de competencia, frente al 74% registrado en el promedio de la OCDE. Casi ningún alumno mexicano alcanzó los niveles 5 o 6, mientras que en la OCDE esa proporción fue de aproximadamente 7%.
En lectura, México obtuvo 408 puntos. La OCDE señala que el resultado es aproximadamente equivalente al de 2022, aunque la puntuación se encuentra claramente por debajo del promedio de la organización. Cerca de la mitad de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior, frente al 69% de la OCDE. El dato resulta particularmente relevante porque la edición de 2025 documenta un deterioro internacional de las capacidades que exigen evaluar información, relacionar diversas fuentes y efectuar una lectura crítica. México, por tanto, participa de una crisis internacional de comprensión lectora, pero desde un nivel de desempeño considerablemente inferior al promedio de los países desarrollados.
El resultado más preocupante aparece en matemáticas. México obtuvo 388 puntos, siete menos que en 2022 y la puntuación más baja registrada por el país desde 2006. Solamente 30% de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior, frente a 65% en la OCDE, lo que implica que aproximadamente siete de cada diez jóvenes mexicanos no alcanzaron el umbral básico de competencia matemática definido por PISA. De nueva cuenta, prácticamente no hubo estudiantes mexicanos en los niveles 5 y 6, mientras que el promedio de la OCDE fue de 8%.
Un deterioro internacional que no debe ocultar el problema mexicano
Una interpretación responsable de los resultados exige evitar dos extremos. El primero sería presentar los resultados mexicanos como si fueran un fenómeno exclusivamente nacional. La OCDE registró en 2025 sus promedios más bajos históricos en lectura, matemáticas y ciencias. Entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE disminuyó 28 puntos en lectura y 22 puntos en matemáticas, equivalentes aproximadamente a un año y medio y algo más de un año de aprendizaje, respectivamente. La pandemia constituye una parte importante del contexto, pero las tendencias negativas se relacionan también con transformaciones más profundas en los hábitos de aprendizaje.
El segundo extremo sería utilizar el deterioro internacional para relativizar la magnitud del problema mexicano. La caída de la OCDE no elimina la brecha: mientras 65% de los estudiantes de la organización alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, en México lo hizo únicamente 30%. En ciencias la relación fue de 74% frente a aproximadamente 50%, y en lectura de 69% frente a aproximadamente 50%. Además, México cuenta con una proporción prácticamente nula de estudiantes en los niveles superiores de desempeño.
Equidad, contexto social y fortalezas del alumnado mexicano
Los resultados tampoco pueden analizarse al margen de las condiciones sociales. En México, los estudiantes pertenecientes al 25% socioeconómicamente más favorecido superaron en ciencias a los del 25% menos favorecido por 68 puntos. La brecha es importante, aunque menor que la diferencia promedio de 85 puntos registrada entre ambos grupos en la OCDE. El nivel socioeconómico explicó aproximadamente 12% de la variación del desempeño científico en México, proporción similar al promedio de la organización. Así, la desigualdad social constituye un factor relevante, pero no basta por sí sola para explicar los resultados.
La OCDE también identifica aspectos positivos en los estudiantes mexicanos. Reportan curiosidad, perseverancia y una percepción relativamente favorable del sentido de asistir a la escuela. México presenta una proporción importante de estudiantes que manifiestan preocupación ambiental y determinadas fortalezas en resolución computacional de problemas en relación con su desempeño científico. Existe capital humano y disposición para aprender que podrían aprovecharse mediante políticas educativas más consistentes y focalizadas.
Consideraciones finales
El balance de PISA 2025 para México es, en términos generales, desfavorable. El país permanece claramente por debajo del promedio de la OCDE en ciencias, lectura y matemáticas; en esta última área experimentó una caída de siete puntos respecto de 2022 y alcanzó su nivel más bajo desde 2006. La situación resulta particularmente preocupante por la reducida proporción de estudiantes que alcanza el umbral mínimo y por la casi inexistencia de alumnos en los niveles de excelencia.
Con todo, el diagnóstico debe formularse en perspectiva comparada. La OCDE atraviesa también una crisis de rendimiento, especialmente en lectura y matemáticas. PISA 2025 muestra que incluso sistemas educativos tradicionalmente fuertes han retrocedido. En América Latina, los resultados son heterogéneos: Chile y Uruguay mantienen una ventaja sobre México; Costa Rica presenta señales de recuperación científica; Brasil, Colombia, Perú, Argentina y Ecuador muestran desempeños inferiores en uno o varios dominios. México se sitúa, por tanto, en una posición intermedia dentro de la región latinoamericana, pero distante de los estándares de los sistemas educativos norteamericanos y de los mejores sistemas internacionales, particularmente los asiáticos.
La experiencia de países que, pese al contexto internacional adverso, lograron mejorar —entre ellos Costa Rica y Uruguay en ciencias— demuestra que el deterioro no es inevitable. México enfrenta un problema doble: debe responder a una crisis educativa internacional que afecta particularmente a las capacidades de lectura y matemáticas, pero también necesita atender rezagos propios que colocan a una parte considerable de sus estudiantes por debajo de los aprendizajes mínimos.
En contraste, el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum (para quien la prueba PISA presenta limitaciones por su carácter generalizante) presenta la política educativa como uno de los componentes centrales de la transformación social impulsada por su administración. El diagnóstico oficial parte de una concepción de la educación pública como instrumento de igualdad, inclusión y justicia social, en la que el Estado debe garantizar no solamente el acceso a las aulas, sino también las condiciones económicas y materiales necesarias para que niñas, niños y jóvenes permanezcan en ellas. Bajo esta perspectiva se afirma la continuidad de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), acompañada por una política de becas, ampliación de infraestructura, fortalecimiento de los materiales educativos y expansión de la educación media superior y superior. La NEM no es vista, en absoluto, como un programa fallido. Todo lo contrario: la administración Sheinbaum busca robustecerla.
Uno de los resultados que el informe destaca es la distribución, durante el ciclo 2026-2027, de 154.5 millones de Libros de Texto Gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana para educación básica. El gobierno anuncia además que, para 2027, se incorporarán tres nuevos títulos dedicados a Historia de México, enseñanza de las matemáticas y lectoescritura.
El informe concede especial importancia a la ampliación de oportunidades en educación media superior. Durante 2026 se habrán creado 156 mil nuevos lugares, mediante 485 acciones de construcción y ampliación de planteles, con la meta de alcanzar 400 mil nuevos espacios y una cobertura nacional de 90% para 2030. Paralelamente, se puso en marcha el Bachillerato Nacional, concebido para articular bajo un mismo marco a los distintos subsistemas de preparatoria y tecnológicos. La primera generación del Bachillerato homologado —un experimento muy interesante— de más de 657 mil egresados, obtuvo una doble certificación mediante convenios con 29 universidades y tecnológicos nacionales y estatales.
Otro cambio relevante es la sustitución del antiguo mecanismo de asignación mediante examen de admisión en educación media superior por el sistema “Mi derecho, mi lugar”, implementado en 17 entidades. El propósito declarado es eliminar la distinción entre “buenas” y “malas” escuelas y permitir que los adolescentes elijan plantel de acuerdo con sus intereses y cercanía al domicilio. El informe sostiene que la mayoría de los estudiantes consiguió este año un lugar entre sus dos primeras opciones.
La política de permanencia escolar se complementa con una expansión de las becas. El gobierno señala que aproximadamente 8 millones de estudiantes de primaria recibieron apoyo para útiles y uniformes, mientras que cerca de 5 millones de jóvenes de educación media superior cuentan con la Beca Benito Juárez. Para educación superior, se proyecta que alrededor de 800 mil estudiantes reciban las becas Jóvenes Escribiendo el Futuro y Gertrudis Bocanegra al finalizar 2026. Las condiciones económicas de las familias no deben determinar la posibilidad de estudiar.
En infraestructura, el programa La Escuela es Nuestra alcanzó en 2026 a más de 73 mil planteles de educación básica y media superior, cuyos recursos son administrados con participación de madres y padres de familia para mejorar las instalaciones. En educación superior, el informe reporta 13 nuevas unidades de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, con una matrícula proyectada de 119 mil 280 estudiantes, y 239 Universidades para el Bienestar Benito Juárez, que atienden a 285 mil alumnos. En conjunto, el sistema público de universidades autónomas, politécnicos y tecnológicos habrá incorporado 245 mil 111 lugares adicionales durante los dos primeros años de la administración.
Finalmente, el informe subraya el fortalecimiento del magisterio mediante la basificación de 200 mil maestras y maestros adicionales y anuncia una consulta escuela por escuela para definir mecanismos de movilidad vertical y horizontal. Así, el proyecto educativo presentado combina tres grandes líneas: ampliar el acceso y la permanencia mediante becas e infraestructura; transformar los contenidos y métodos mediante la Nueva Escuela Mexicana; y modificar las condiciones de ingreso y trayectoria educativa, especialmente en el bachillerato. Los resultados pedagógicos del proyecto educativo integral deberán valorarse, según el gobierno, a partir de indicadores independientes de aprendizaje y calidad educativa.
Artículo publicado originalmente en El Observatorio Nº. 171 Septiembre 2026.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de septiembre de 2026 No. 1629

