«Las personas, templos vivos del Señor, son nuestra primera prioridad en este momento»,  es lo que ha dicho Moneñor Guillermo Vera, obispo de Iquique, en el norte de Chile, al hacer un recorrido por la zona afectada por el terremoto de 8.2 grados Richter que azotó a ese país sudamericano el  pasado martes por la noche, y que ha tenido más de 60 réplicas, la más fuerte de 7.8 en la escala mencionada.

La Pastoral Social-Cáritas de Chile (PSC) ha dado a conocer que los equipos regionales de este organismo eclesial «se encuentran trabajando en red, afectiva y efectiva, junto a las diócesis identificando las necesidades más urgentes de las familias afectadas. En ese sentido, se trabaja en un pronto plan de respuesta a la situación que se vive en la zona», con el fin de reducir el riesgo e impacto de las crisis humanitarias.

El Presidente de la Pastoral Social Caritas, Monseñor Pedro Ossandón, obispo auxiliar de Santiago, ha agradecido el comportamiento de la ciudadanía, la acción de los servicios públicos y de la sociedad civil ante la emergencia, y ha llamado a las comunidades y a la red nacional a estar atentos para responder solidariamente ante la emergencia que afecta a las comunidades en el Norte grande de Chile.

El Papa, solidario con Chile

Palabras de aliento a la comunidad llegaron de parte del papa Francisco, quien en un mensaje dirigido al presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Ricardo Ezzati, se manifestó «hondamente apenado» por el terremoto y pidió a Dios «que otorgue el eterno descanso a los fallecidos, consuele a los afectados por tan lamentable desgracia e inspire en todos sentimientos de esperanza para afrontar dicha adversidad».

Al mismo tiempo, el Pontífice ruega «encarecidamente a las comunidades cristianas, instituciones civiles y personas de buena voluntad que, en estos tristes momentos, presten una ayuda eficaz a los damnificados, con espíritu generoso y fraterna caridad».