En el Oriente del Estado de México, entre típicos poblados y bellos parajes al pie de los volcanes, se localiza una zona muy importante por sus lugares histórico-religiosos a la cual se le ha denominado, en referencia a una de las mayores glorias de las letras y la cultura novohispanas, como la “Ruta de Sor Juana”. Esta ruta está conformada de sitios clave en la vida de la máxima literata de nuestro país, entre los que destacan San Miguel Nepantla, lugar donde nació;  la Hacienda de Panoaya en Amecameca, donde vivió a partir de los 3 años; y San Vicente Chimalhuacán ó Chimal (como suelen llamarle sus habitantes), lugar al que en esta ocasión dedicaremos este espacio.

Chimal, el nombre con que actualmente se conoce esta población mexiquense, es forma abreviada de Chimalhuacán, palabra náhuatl que significa Donde tienen adargas, escudos ó rodelas“; cabría la posibilidad de que el significado de Chimalhuacán fuese“Lugar Protegido” ó “Donde tienen protección”, pues la palabra Chimalli en algunos contextos puede expresar la idea de “protección” ó “amparo“.

A la llegada de los españoles (principios del siglo XV) el poblado gozaba de considerable importancia política y económica en la región, pues era una de las cuatro cabeceras de partido que integraban el Señorío de Chalco (Las otras eran Tlalmanalco,Amaquemecan, y Tenanco).  Chimalhuacán fue una de las primeras poblaciones de la cuenca de México que tocaron los españoles, pues por aquí pasó, en el verano de 1519, la comitiva enviada por Hernán Cortés desde Tlaxcala para efectuar el reconocimiento de la ruta hacia Tenochititlán. Dicha expedición iba al mando del capitán Pedro de Alvarado, y en ella figuraba también, entre otros, Bernardino Vázquez de Tapia, quien dejaría testimonio de la expedición. Por su parte el célebre soldado cronista Bernal Díaz del Castillo menciona a Chimalhuacán varias veces en su famosa “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

Chimal cuenta con varios y peculiares atractivos arquitectónicos y urbanísticos. En primer término la Iglesia y Ex-Convento de San Vicente Ferrer, joya invaluable de la más antigua arquitectura religiosa novohispana. El Ex-convento es una de las más antiguas construcciones españolas en México. Su edificación data comenzó a finales de 1528, es decir a escasos siete años de la rendición de México-Tenochtitlán, y a solo dos años de la llegada a Nueva España de sus impulsores, los Frailes de la Orden de Predicadores, ó de Santo Domingo. De hecho Chimalhuacán fue la segunda casa conventual fundada por los Dominicos fuera de la capital, y diez años más tarde ocupaba en cuarto lugar en importancia entre los conventos dominicos.

La construcción del conjunto quizá haya estado a cargo del fraile toledano Miguel de Zamora quien, según testimonios de los cronistas, tenia conocimientos de arquitectura e hidráulica. El templo fue dedicado al dominico valenciano San Vicente Ferrer (1350-1419), quien fuera en su tiempo notable político, teólogo, predicador y una de las figuras más veneradas por los dominicos, y cuya imagen aparece en la portada de la Iglesia, la cual es calificada por los especialistas como “plateresca“, en donde quedaron plasmados elementos e influencias provenientes de otros estilos, como lo expresa el culto historiadorManuel Toussaint en su obra “Arte Colonial en México”.

Contiene diversas esculturas de santos, la mayoría realizadas en madera y unos que otros en yeso, destacando que los hechos en madera son los primeros santos que se colocaron después de su creación, y los que son de yeso se han ido poniendo a causa de su deterioro. Entre las esculturas se pueden citar: El Santo Patrono San Vicente Ferrer, la Virgen del Carmen, La Virgen del Rosario, San Pedro y San Pablo entre otros. En su interior se pueden observar 6 retablos realizados en madera, los cuales son del estilo churrigueresco, dedicados a la Virgen del Carmen, el Santo Entierro, la Virgen del Rosario, el Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen de Guadalupe y al Perpetuo Socorro. Las pinturas de esta Iglesia están realizadas al fresco, y actualmente se conservan 3 con los siguientes motivos: Diversos Frailes, El Santo Purgatorio, El Paraíso que contiene a San Pedro y San Pablo, y en cuyo cielo se encuentran algunos ángeles gimiendo por la muerte de Jesucristo, pues se encuentran los 3 clavos, la corona de espinas y la lanza entre otras cosas.

De su pasado esplendor tanto la Iglesia como el convento conservan elocuentes testimonios; uno de ellos es la impresionante Pila Bautismal, que en opinión de los expertos ocupa el primerísimo lugar no solo entre las más antiguas del país (está fechada en 1542), sino entre las más interesantes y hermosas de cuantas se esculpieron durante el período colonial. En esta misma Pila Bautismal recibió las aguas bautismales quien llegaría a ser uno de los más elevados y preclaros autores de las letras hispánicas y universales, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana: Sor Juana Inés de la Cruz, la llamadaDécima MusaEl Fénix de América.

Durante siglos se dio por cierto que Sor Juana había nacido en 1651, porque así lo afirmó su primer biógrafo, Diego Calleja. Sin embargo, en 1952 se encontró la fe de bautizo, que ubica este acontecimiento el 02 de Diciembre de 1648. Para el historiador del arte Francisco de la Maza, la diferencia cronológica se debe a que la Décima Musa, como tantas otras mujeres de entonces y ahora, también gustaba de quitarse los años.