Misiones salesianas |

Como parte de las actividades del proyecto ‘Niños del Plomo’, respaldado por la Fundación Don Bosco en el Mundo, más de 80 niños y jóvenes de la comunidad de Puerto Nuevo, El Callao, Perú, han puesto en marcha una campaña para reducir la contaminación ambiental, denominado ‘Sembrando Oxígeno’, un nombre que para esta comunidad significa un estilo de vida y sobre todo de supervivencia.

A los Niños del Plomo se les conoce así porque son menores que viven en los barrios pobres de Puerto Nuevo, en la región de Callao (Perú). El puerto de esta ciudad es uno de los lugares donde se almacenan y transportan más cantidades de plomo. Esto ha originado que también sea uno de los lugares con mayor número de personas con altos niveles de este metal en la sangre y los que más sufren esta situación son los niños y jóvenes.

Los niños y adolescentes del Proyecto Niños del Plomo, con esta iniciativa, han recorrido las calles de su comunidad y han plantado pequeños arbustos en áreas que carecen de espacios verdes. El propósito de la iniciativa era sensibilizar a los ciudadanos con el medio ambiente y ayudar a reducir la contaminación en la zona.

Sembrando Oxigeno es la campaña, promovida por la comunidad salesiana de Puerto Nuevo, buscaba de esta manera reactivar y poner en práctica el mensaje que el Papa Francisco lanzó a través de su última encíclica  sobre el respeto y cuidado del medio ambiente.

El proyecto tiene como objetivo principal mejorar los resultados educativos de los alumnos a través de la lectura, las matemáticas y otras materias académicas.

La mayoría de los niños que participa en el proyecto Niños del Plomo tiene niveles de plomo en sangre de entre 10 y 19,9 microgramos por decilitro, una medida considerada altamente peligrosa por las autoridades de salud, lo que puede provocar, entre otras consecuencias, retrasos en las habilidades cognitivas de los niños.

Los misioneros salesianos ofrecen oportunidades de educación y formación en un oficio a los niños y adolescentes participantes en el programa para que superen sus dificultades de aprendizaje y de comportamiento, ya que a menudo, debido a sus dificultades emocionales, la violencia forma parte de sus vidas en la calle.

Simultáneamente, ofrece talleres de comunicación interpersonal, lógica y psicología de la educación. Las actividades que incluyen música y la danza están diseñadas para impulsar el desarrollo físico, mental y emocional de los participantes. Además, los menores tienen acceso a clases de informática  que les ayudan a desarrollar el pensamiento y la alfabetización, así como habilidades tecnológicas.