No dar escándalo con una doble vida, a la apariencia cristiana, pero en la realidad lejana de la enseñanza de Cristo: es necesario convertirse. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada esta mañana en la casa santa Marta, partiendo del pasaje del Evangelio (Mc 9,41-50) en el cual Jesús dice: “Quien escandalice a uno de estos pequeños que creen, es mejor para él que se ponga una piedra al cuello y se tire al mar. Si tu mano te escandaliza, córtala…”.

“Córtate la mano”, “quítate el ojo”, pero “no escandalices a los pequeños”, o sea a los justos, “aquellos que confían en el Señor, que simplemente creen en el Señor”. “Pero, ¿qué es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida, la doble vida. La doble vida en todo. Yo soy muy católico, yo voy siempre a Misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra, pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, lavo el dinero…doble vida. Y muchos católicos son así. Y éstos escandalizan. Cuántas veces hemos escuchado- todos nosotros, en el barrio y en otros lugares- ‘pero para ser católico como aquel, mejor es ser ateo’. Es eso el escándalo. Te destruye. Te tira para abajo. Y esto sucede todos los días, basta ver el noticiero o leer los periódicos. En los periódicos hay tantos escándalos y también existe la publicidad de los escándalos. Y con los escándalos se destruye”.

El Papa hizo un ejemplo de una empresa importante que estaba a punto de quebrar. Las autoridades querían evitar un paro justo, pero que no haría bien y querían hablar con los dirigentes de la empresa. La gente además no tenía dinero para sus necesidades cotidianas, porque no les pagaban el sueldo. Y el responsable, un católico, estaba pasando sus vacaciones de invierno en una playa de Oriente Medio y la gente lo supo aunque no haya parecido en los periódicos. “Estos son los escándalos”.

“Jesús dice en el Evangelio, sobre éstos que escandalizan, sin nombrar la palabra escándalo, pero se entiende: “Pero tú llegarás al Cielo y golpeará a la puerta y dirás: “Soy yo, ¡Señor!- Pero sí, ¿no te acuerdas? Yo iba  a misa, iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto…¿no te acuerdas de todas las ofrendas que hice?- ‘Sí, recuerdo. Esas ofrendas, sí las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco’. Esa será la respuesta de Jesús a estos escandalosos que tienen una vida doble”.

“La doble vida viene del seguir las propias pasiones del corazón, los pecados capitales que son las heridas del pecado original”, amonestó el Papa. Justamente la primera Lectura exhorta de hecho a no seguirlas y a no confiar en las riquezas, no digas: “me basto a mí mismo”. Y Francisco por lo tanto, nos invita a no reenviar la conversión. “A todos nosotros, a cada uno de nosotros de nosotros, hará bien hoy pensar si hay algo de una doble vida en nosotros, que aparentamos ser justos, de aparecer como justos, de parecer como buenos creyentes, buenos católicos pero por lo bajo hacer otras cosas; si hay algo de la vida doble, si existe una excesiva confianza: “Pero sí, el señor me perdonará luego todo, pero yo continúo…’. Sí, hay qué decir: “Sí, esto no está bien, me convertiré, pero no hoy, mañana’. Pensemos en esto. Y aprovechemos de la Palabra de Dios y pensemos que el Señor en esto es muy duro. El escándalo destruye”.