Cada año los ya fallecidos hermanos Nicolás y Federico Mariscal y Piña  son homenajeados en ceremonias oficiales de la capital del país debido  a su destacada contribución en la arquitectura mexicana.

La UNAM y el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de tales actos conmemorativos —y también mediante la publicación de escritos de ambos personajes, y de diversos estudios acerca de sus trabajos de construcción—, buscan que las nuevas generaciones conozcan a estos dos hombres que dedicaron su vida para darle un nuevo y emblemático estilo arquitectónico a la capital mexicana en los albores del siglo XX.

FEDERICO, EL HERMANO DE NICOLÁS

De Federico Mariscal y Piña, el menor de los hermanos (nacido en la ciudad de Querétaro en 1881, y  fallecido en la ciudad de México  en 1971), puede destacarse que construyó  el recinto de la Inspección General de Policía en el barrio de San Juan de la ciudad de México, que proyectó y construyó el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (hoy Teatro de la Ciudad de México), que en 1934 terminó el Palacio de Bellas Artes (modificando el proyecto original del arquitecto Adamo Boari),   y que construyó el palacio anexo del Gobierno del Distrito Federal (en la Plaza de la Constitución). De las más de 130 obras que realizó no todas fueron  edificios públicos, sino que también templos católicos y casas habitación.

NICOLÁS MARISCAL Y PIÑA

En cuanto a Nicolás Mariscal y Piña, no nació en Querétaro sino en la ciudad de México el 10 de septiembre de 1875, y fue bautizado con el nombre de Joaquín de la Santísima Trinidad Nicolás. Pero a causa del trabajo de su padre, un ingeniero y ex militar de origen oaxaqueño dedicado a la política,  vivió su infancia en tierra queretana, específicamente en la Hacienda la Mariscala.

De regreso a la capital del país cuando su padre se convirtió en diputado, su juventud la vivió en la ciudad de México. Desde entonces mostró un profundo interés por la difusión de la cultura, e ingresó en  la Escuela de Bellas Artes para estudiar la carrera de arquitectura.

Tanto él como su hermano Federico fueron hombres muy cultos, que escribieron una enorme cantidad de libros, ensayos, conferencias, etc. Nicolás leía en inglés, francés, italiano y ocasionalmente en alemán; disfrutaba de la ópera y de la zarzuela; tomaba clases de canto, tocaba el piano y organizaba reuniones y tertulias en su casa.

En 1896, faltando dos años para terminar su carrera, participó y ganó el concurso para el proyecto y la realización de la Tribuna Monumental de Chapultepec.

Al terminar su carrera, un tío suyo lo premió  con un viaje a Europa, en donde el joven arquitecto quedó cautivado por la ciudad de Londres y el buen gusto de sus habitantes; éste y otros viajes posteriores a diversos países abrieron su mente a otras culturas y costumbres.

De 1900 a 1903 Nicolás desempeñó en el Ayuntamiento de la Ciudad de México el cargo de regidor de la Comisión de Embellecimiento, y colaboró en la elaboración de proyectos para la mejora de la ciudad y para establecimiento de parques.

Entre sus obras civiles más destacadas, las siguientes las realizó en equipo con su hermano Federico: la remodelación del edificio de Relaciones Exteriores, la inspección de la construcción del Banco Central Mexicano, la remodelación de la fachada y construcción del tercer piso de la Secretaria de Relaciones Exteriores en1903, y el proyecto y dirección de la construcción del Banco Agrícola e Hipotecario Mutualista y de Ahorro de México.

EL LADO ESPIRITUAL DE UN ARQUITECTO

Nicolás fue un hombre preocupado por la formación católica. Inculcaba los valores de la religión a su familia e incluso se hacía acompañar de algunos de ellos en sus viajes, explicándoles sobre el arte religioso y cómo reparaba y restauraba iglesias. Realizó varias obras importantes de este rubro; entre ellas:

▶ El estudio e  informe sobre los hundimientos del templo capitalino de Santa Isabel.

▶ Las reparaciones del templo de la Profesa.

▶ Reparaciones de la Catedral de México.

▶ El monumento a san Miguel, en San Miguel de Allende, Guanajuato.

▶ La ermita expiatoria, colocada donde estuvo el primer monumento a Cristo Rey (dinamitado por el gobierno), en el municipio de Silao, Guanajuato.

▶ El Santuario de Cristo Rey, en la punta del cerro del Cubilete del municipio de Silao, Guanajuato.

De hecho, a partir de 1936 su vida profesional se orientó totalmente a obras de género religioso, pues era un enamorado de Dios, y deseaba glorificarlo con su trabajo.

EL MONUMENTO A CRISTO REY

El monumento que proyectó para el cerro del Cubilete fue la síntesis de lo que él persiguió durante su vida: ahí concretó el amor profundo por sus principios y su profesión.

El santuario de Cristo Rey fue un algo que persiguió durante años; le costó mucho trabajo el proyecto mismo y la obtención de licencias, ya que se trataba de una obra de
magnitud colosal.

Nicolás fue no sólo el autor del proyecto, sino el encargado de supervisar su construcción, mientras que otro arquitecto, José Carlos Ituarte González, fue el encargado de la construcción misma.

Nicolás Mariscal Piña murió el 13 de mayo de 1964 a los 89 años de edad, en la ciudad de México; era el día de la festividad de la Virgen de Fátima. Sus restos primero estuvieron en un panteón civil, pero hoy ocupan un lugar en la cripta de la Catedral de México.

TEMA DE LA SEMANA: ¿LA ARQUITECTURA TIENE RELIGIÓN?

Publicado en la edición impresa de El Observador del 26 de agosto de 2018 No.1207