Por Mónica Olvera

He aquí una lista de lo que puede enseñar a un esposo el aprendizaje de un método natural de planificación familiar, como puede ser el método Billings, el Sintotérmico o el Creighton Model. La lista podría dar para mucho más:

1.- Que su mujer es distinta a él, la fertilidad masculina trabaja de manera continua, mientras que la femenina es cíclica, tiene unos pocos días fértiles y la mayoría, días infértiles al mes.

2.- Que la variación de los estados de humor femeninos, sus picos de bienestar y malestar físico, se deben justamente a los cambios hormonales del ciclo menstrual, lo cual le lleva a comprenderla y apoyarla más.

3.- Que ambos tienen la magnífica posibilidad de encontrar cuándo son fértiles y cuándo no y usar esta información para planificar la llegada de los hijos; lo cual se vuelve en un punto de conversación y responsabilidad en común.

4.- Maravillarse de la perfección complementaria de sus cuerpos y dar gracias a Dios porque gracias a sus diferencias, son partícipes del don de la procreación.

5.- Que ambos han decidido confiar en la Providencia Divina y dejar permanentemente una puerta abierta a la vida, sabiendo que un hijo siempre es una bendición para la familia y sociedad.

6.- Que no hay que temer entregarse y recibirse por completo en el coito, ya que es posible tener relaciones sin medios de barrera o coito interrumpido en días de infertilidad sin haber concepción. Los anticonceptivos hormonales no sólo son innecesarios sino que además estropean el diseño saludable de la mujer.

7.- Que para llevar un método natural sólo se necesita darse tiempo para aprenderlo y estar dispuestos a encauzar su deseo sexual de acuerdo a las instrucciones para evitar o lograr el embarazo.

8.- Que se es capaz de autoregular el impulso sexual dentro de los márgenes de la razón y voluntad, aceptando el esfuerzo y sacrifico que implica, guiados por el amor y la fidelidad a Dios, a uno mismo y al cónyuge.

9.- Que se es capaz de recibir y expresar el amor, cariño y cercanía matrimonial de muchas maneras, no sólo por medio del acto genital. Lo cual fomenta la creatividad e intimidad integral.

10.- Que pueden aprovechar los días de abstinencia para centrarse en el interior de la otra persona y redescubrirse continuamente por medio del diálogo, pasatiempos compartidos, reunión con amigos o familiares, servicio social o eclesial, oración, deportes, entretenimientos, etc.
Con toda esta enseñanza humana y espiritual, ¿a poco vale la pena aventurarse por esta vía?

Mónica Olvera es licenciada en Educación y Desarrollo con un diplomado de Teología del Amor, especialista en el Creighton Model System, da pláticas prematrimoniales.

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