Por Miguel Aranguren*

Un cambio en el gobierno de una nación debe mover a la esperanza. Una esperanza matizada, por supuesto, ya que no hay nada más imprudente que abandonarse a los «salvapatrias»,delegando en un primer ministro, en un presidente de la república o en un presidente del gobierno aquello que está por encima de sus posibilidades y —muchas veces— de sus intenciones.

Los ciudadanos tenemos la obligación de votar aquella candidatura que se ajuste lo más posible a las reglas de una justa convivencia y una razonable prosperidad. También la de colaborar en todo lo posible en un reparto más equitativo de las obligaciones y beneficios que nos demanda y nos aporta el Estado.

Pero amar a la patria —bien lo saben en México— va más allá, pues nos impele a exigir el cese de cualquier corrupción por parte de los poderes públicos, así como a defender la dignidad de los desfavorecidos.

Desde España deseo lo mejor a la gestión que los ciudadanos han encomendado a Andrés Manuel López Obrador, así como el cumplimiento de los mejores anhelos de tan amado país.

*Escritor español

www.miguelaranguren.com

TEMA DE LA SEMANA: DE CARA A LOS PRÓXIMOS SEIS AÑOS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 2 de diciembre de 2018 No.1221