El primer viaje que realizará Francisco en 2019 será a Panamá para presidir, del 23 al 28 de enero, la 34ª Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) sobre el tema «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Se trata de un acontecimiento posterior al Sínodo de octubre de 2018, que propuso relanzar el protagonismo de los jóvenes en la Iglesia.

Efectivamente, la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tuvo lugar del 3 al 28 de octubre en el Vaticano bajo el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», escribió en el número 155 de su documento final:

«El pluralismo cultural y religioso es una realidad que crece en la vida social de los jóvenes. Los jóvenes cristianos (…) están llamados a abrirse a los jóvenes de otras tradiciones religiosas y espirituales, a mantener con ellos relaciones auténticas que faciliten el conocimiento recíproco y acaben con prejuicios y estereotipos. Son así pioneros de una nueva forma de diálogo interreligioso e intercultural, que contribuye a liberar a nuestras sociedades de la exclusión, del extremismo, del fundamentalismo y también de la manipulación de la religión con fines sectarios o populistas. Estos jóvenes, testigos del Evangelio, se convierten junto con sus coetáneos en promotores de una ciudadanía inclusiva de la diversidad y de un empeño religioso socialmente responsable y constructivo del vínculo social y de la paz.

«Recientemente, a petición de los jóvenes, se lanzaron iniciativas para favorecer la convivencia entre personas que pertenecen a diferentes religiones y culturas, de tal modo que todos, en un clima de armonía y respetando las respectivas creencias, sean protagonistas de un compromiso común y compartido en la sociedad».

Y en el número 160 se lee que «el camino sinodal insiste en el deseo creciente de dar espacio y forma al protagonismo juvenil».

Por otro lado, en un vídeo mensaje de noviembre pasado, Francisco invitó a los jóvenes, tanto creyentes como no creyentes, a «salir de sí mismos y ponerse al servicio de los demás». Agregó que «nuestra vida encuentra sentido sólo en el servicio a Dios y al prójimo», que muchos jóvenes «muestran a menudo un deseo de ayudar a los demás, de hacer algo por los que sufren», y que esla «fuerza» de los jóvenes la que »puede cambiar el mundo» a través de una «revolución de servicio», la cual es capaz de derrotar a los «poderes fuertes» de la Tierra.

En Panamá, Francisco no sólo participará en las principales ceremonias de la Jornada Mundial de la Juventud, sino quetambién se reunirá con las autoridades locales y, en otro encuentro, con sacerdotes, consagrados y movimientos laicales.

Redacción

RADIOGRAFÍA RELIGIOSA DE PANAMÁ

En Panamá la Constitución establece la libertad de culto. En ese sentido la JMJ no tendrá ningún obstáculo.

Con poco más de 4 millones de habitantes, la JMJ de Panamá recibirá a unos 375 mil peregrinos inscritos, tanto nacionales como internacionales, lo que proporcionalmente es un número muy grande.

La nación es mirada como un país con gran diversidad de religión, y con un mínimo porcentaje de ateos/agnósticos (2%).El gobierno no realiza estadísticas sobre el tema, pero algunos estiman que en Panamáel 85% de la población se identifica como católica y el 7% como protestante. Estos datos, sin embargo, no coinciden con los del Latinobarómetro, que en 2013 ya mostraban que, si bien entre los panameños el abandono de la Iglesia católica para hacerse protestantes es mucho menor al de otros países de Centroamérica, como Honduras y Nicaragua, el país había perdido bastantes más católicos de los que originalmente se creía, para alcanzar estas proporciones:

Catolicismo 72%

Protestantismo 19%

Se ha invitado a participar a jóvenes de otras religionesmonoteístas: ortodoxos, protestantes y musulmanes, y el Comité Organizador Local de la JMJ ha tenido encuentros con los comités Ecuménico e Interreligioso de Panamá.

El reto es hacer que las jornadas de la juventud continúen siendoun acontecimiento de Gracia para muchísima gente, ya sea que su fe madure a causa deestos encuentros, que los jóvenes que tienen vocación para el sacerdocio o la vida consagrada la descubran al participar en una JMJ, o que, para los jóvenes no católicos, ésta sea una ocasión para descubrir a la Iglesia católica.

TEMA DE LA SEMANA: 2019: UN AÑO DECISIVO PARA LA IGLESIA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 13 de enero de 2019 No.1227