Sentimos culpa, remordimiento, ira, depresión, frustración, una bomba de emociones y sensaciones negativas. El error es una forma de sentirnos vivos, señalan los psicólogos, y forma parte del crecimiento del hombre, siempre y cuando se aprenda a analizarlo, repararlo y aprender de él.

Por Mary Velázquez Dorantes

La mirada del hombre moderno no tolera el fracaso. Se trata de una situación que lo hace sentir vulnerable y débil en un mundo de competencias, apariencias y espejos externos. Los errores son comunes, dado que se manifiestan como lecciones para transitar en el camino de la vida. La mayoría de ellos crea conexiones negativas dado que no se les ha mirado con detenimiento. El error viene acompañado de una gran virtud: el perdón.

El perdón ayuda a conciliar de forma interna a quienes, a través de los juicios anticipados, el miedo y el coraje, se laceran por sus actos. Hoy El Observador de la Actualidad te presenta cinco formas asertivas para aprender de los errores:

1 No los repitas

Las lecciones de la vida ponen a prueba a los seres humanos constantemente. Los hechos que surgen en cada acción deben dejar un aprendizaje. Si lo que se hizo provocó un daño personal o a terceros debe admitirse con la confianza de repararlo y no volver a repetirlo, tal como una máquina que gira constantemente. Es importante percibir los actos, detectar las fallas y sentir arrepentimiento de ellas.

La mayor parte de los seres humanos experimenta ira cuando comete un error. Trata de controlar la emoción una vez que la detectas, evita los comentarios sarcásticos o el daño intencional a los otros. El primer paso en toda situación de fallo es identificar por qué sucedió, a quién afectó y cómo podemos no volver a cometerlo. El error debe funcionar como un recordatorio para no volver actuar como se hizo y para poner la mirada en los resultados, asumiendo la falta.

2 Aprende

Los errores provocan malestares anímicos pero también físicos, tales como dolores de cabeza, problemas estomacales, nauseas. Se trata de la somatización de la culpa. No es una tarea fácil aprender de los desaciertos cometidos: se requiere de un trabajo de conciencia y de un espíritu noble. El primer paso para lograrlo es no estigmatizar tus errores, sino encontrar una oportunidad de aprendizaje de ellos.

Los psicólogos afirman que los errores pueden ser utilizados como una estrategia para no volver a cometerlos. Lo llaman la «didáctica del error», y consiste en la comprensión de las fallas y la visualización de las intenciones a fin de encontrar soluciones a los problemas que nos colocan frente a los errores.

3 Repararlos

Las consecuencias de los errores en muchos casos son lamentables; sin embargo, para no ser una presa de ellos, es importante aprender a repararlos, saber pedir disculpas y considerar al otro; evitar la confrontación y la violencia es la mejor forma de no caer en la trampa del error.

Cuando el error se comete y trae efectos colaterales es importante no culpar a los demás y en cambio hacerse responsable de los actos. Es la manera más pura y sencilla para rectificar.

4 Evita el castigo

Culturalmente se ha enseñado a purgar los errores y equivocaciones; no obstante, se crean daños irreversibles cuando al cometer una falla se castiga o flagela emocionalmente. Es importante que se reconozca la falla, se remedie la equivocación y no se cree una cauda de autoengaños, porque entonces aparecerá el sentimiento de decepción desde y hacia nosotros mismos. Tratarnos con perdón y misericordia es la forma más útil para dejar de castigarnos por lo que hicimos.

5 Construye

Los errores son barreras que provocan desánimo, apatía, aflicción. Es necesario visualizarlos como aprendizajes que permitirán construir aciertos. La experiencia del error ayuda a crear nuevos capítulos en la vida de las personas. Ayuda concretamente a buscar soluciones alternas, anticiparse a las fallas, visualizar estrategias de cambio y crear una vida digna para uno mismo y para los demás. Así evitamos ser presas de un error y construimos formas de trascendencia. Anímate a ser mejor persona aun cuando hayas errado.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de febrero de 2019 No.1232