Muchos comen de la basura y beben el agua de los charcos

Nacida en Caracas, la capital de Venezuela, Ana (nombre ficticio para proteger su identidad) cuenta cuál es la dramática realidad actual de su país, y cómo es que se llegó hasta esos niveles

Por Chucho Picón

¿En qué momento se puede decir que inició la crisis de Venezuela?

▶ Lo que está pasando es parte de un proceso. La crisis ahora es grave, pero se gestó hace 20 años; o quizás antes, con gobiernos democráticos.

Ocurre cuando los gobiernos democráticos se convierten en «elitescos» y no se meten en el corazón de los pueblos y de los cinturones de pobreza. Entonces, con mucha posibilidad, llegan los falsos profetas, que ofrecen muchas cosas que a la larga no van a cumplir, y se ganan al pueblo porque se meten a su corazón con una muy buena narrativa, y se presentan como humildes y sencillos como ellos.

Pero, cuando pasan los años, como han pasado estas dos décadas en Venezuela, luego nos damos cuenta de que ellos también eran «elitescos» o quizá peores que los gobiernos anteriores; y que no solamente producen pobreza igual o peor a la que ya había, sino que crecen ellos económicamente: se van haciendo dueños de cosas materiales e inmateriales que no les corresponden. Y, lo que es peor, intentan inducir al pueblo en una ideología política que no es nuestra, y que le cambia la cultura y la manera de pensar a la gente.

Esa ideología política ha tenido una incidencia terrible en el pueblo venezolano, una incidencia que yo me atrevería a catalogar como una involución: no solamente es que hemos dejado de evolucionar sino que hemos retrocedido en cuanto a derechos, libertades y progreso. Así que podemos hablar de un retroceso grande. Y estamos en el punto más alto de la crisis.

¿Qué era lo que había prometido el gobierno chavista al pueblo venezolano?

▶ Igualdad, primero que nada. Igualdad de oportunidades, igualdad de recursos. Y ahora todo es mucho más grave: hay más pobrezas, y sólo los de un grupo muy menudo son más ricos. Así que las promesas del gobierno no llegaron a ninguna parte.

Otra cosa que prometió era más vivienda, buen empleo y oportunidad de ingresos. Y eso no ha sido cierto, nunca lo fue.

¿Cómo influyó el discurso político de Hugo Chávez?

▶ Con su discurso produjo muchas divisiones y muchas fracturas. Te confieso que conozco familias que se pelearon y se disolvieron por culpa del discurso político de Chávez.

Voy más allá: tengo el testimonio de parejas que se divorciaron porque uno era chavista y el otro era opositor. En mí país se veía la sociedad dividida; ahora ya no, si bien es cierto que aún existe un resto de chavistas o de oficialistas, que viene a ser como un diez por ciento, quizá exagerando un quince por ciento, pero no pasa de ahí; el resto del país está en contra de esa ideología política.

¿Hay persecución religiosa en Venezuela?

▶ No de manera frontal. ¿Han puesto preso a un sacerdote o a un obispo?, la respuesta es no, que yo sepa. Pero hay maneras de amedrentar y de perseguir sin necesidad de que te lleven detenido.

Hay terminología amenazadora y uno se siente perseguido para poder hablar con libertad del Evangelio y del bien común.

¿En verdad hay venezolanos que están comiendo de la basura y bebiendo agua de los charcos?

▶ Sí, en verdad es así. No estamos hablando del indigente, que en cualquier lugar del mundo donde exista va a comer de la calle. Estamos hablando de personas que no son indigentes pero que ahora esperan a las puertas de los restaurantes y de todas las cadenas de comida que se desechen cosas para poder comer. Lo he visto con mis propios ojos, y esto sucede a todo nivel: en mujeres, en hombres jóvenes, en niños… ¡Viviendo de la basura!

También tenemos un sistema de salud fatal, y si hubiese una epidemia o una pandemia no tendríamos cómo hacerle frente, pues no hay siquiera vacunas para los bebés, ni tampoco medicamentos.

Hay estados en mi país que están sin luz, y al haber apagones no hay voltaje para poner a funcionar las bombas de agua potable que abastecen las ciudades.

¿El venezolano ha perdido esa chispa que lo caracterizaba?

▶ El venezolano saca un chiste hasta de las cosas malas; pero últimamente, leyendo las redes sociales, lo que la gente dice es que se siente aplastada, moralmente consumida, sin ánimo. Hay tristeza, hay dolor, ¡hay desesperanza!

¿Qué es lo peor: que su gobierno los esté matando de hambre y de sed, o que los esté matando por la desesperanza?

▶ Todo eso vale: desde la falta de recursos y de las políticas sociales más básicas, hasta la perdida estabilidad emocional que debe tener un pueblo.

Los venezolanos somos muy buenos trabajadores, nos paramos muy de madrugada para ganarnos el pan; nos gusta poder salir y comprar lo que necesitamos con el esfuerzo y el sudor de nuestra frente; no estábamos acostumbrados a que nos regalaran las cosas. Es una situación muy dolorosa.

¿A quién hay que responsabilizar de esta crisis?

▶ Te voy a contestar de manera muy personal, porque si yo te contesto por el pueblo venezolano te voy a decir que la culpa es del presidente Hugo Chávez, un venezolano.

¡Yo tengo que culpar a quienes abrieron la puerta, y los que abrieron la puerta están en el gobierno! Entonces fue el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías, y ahora es el gobierno que ilegalmente le ha seguido.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 7 de abril de 2019 No.1239