Existe en el estado de Querétaro, a la entrada de una de las más agrestes regiones del país, la Sierra Gorda, un pueblo llamado Colón, en el municipio del mismo nombre. En ese lugar la población cristiana se unió a la lucha por recuperar el derecho humano fundamental a la libertad religiosa durante la heroica epopeya cristera.

Cuando dicha guerra concluyó y sobrevinieron las grandes traiciones por parte del gobierno, lo que incluyó asesinatos y persecuciones contra cristeros, en el caso específico de Colón se agregó el hecho de que se le castigó económicamente, por lo que durante medio siglo al municipio se le asignó un presupuesto de cero pesos para que no pudiera tener mejoras materiales.

Por esto, muchas familias tuvieron que salirse del pueblo porque la industria no pudo mantenerse. Antes de la Cristiada el pueblo de Colón tenía fábricas de sodas, de sopas, de jabón y de aguardiente; además había mesones y tiendas de todo, pues era un lugar muy próspero; y todo eso se acabó.

Por supuesto, al frenar su economía no fue posible mantener en buen estado su santuario, dedicado a la Virgen de los Dolores de Soriano, patrona de la diócesis de Querétaro, territorio eclesiástico que comprende todo el estado queretano más porciones del estado de Guanajuato.

Años después, el arduo trabajo del presbítero Juan Manuel Pérez Romero como rector del Santuario de Soriano redundó en un importante despertar religioso, tanto así que el Santuario de la Virgen de Soriano pronto pasaría a ser declarado Basílica Menor.

Igualmente, el padre Juan Manuel realizó un enorme rescate cultural y patrimonial, ya que estos dos factores son grandes aliados de la evangelización.

Fue así que el 17 de septiembre de 2006, «para gloria de Dios y aumento de la fe en el pueblo cristiano» —así se lee en la placa conmemorativa— se abrió en el mismo Santuario el Museo de los Milagros, el cual da testimonio de los prodigios divinos realizados por intercesión de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano.

En el patio de entrada al Museo de los Milagros hay una escultura en cantera que representa a Jesús con su Santísima Madre en el milagro de las bodas de Caná, y se lee en el muro una cita del Evangelio según san Juan: «Ésta fue la primera señal milagrosa que Jesús hizo; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él».

El visitante del Museo de los Milagros está invitado a interpretar toda su visita a partir de esta primera señal milagrosa de Cristo, que tiene como objetivo manifestar su Gloria como Hijo de Dios y despertar la fe de los discípulos.

También en el patio hay un nicho con una escultura en cantera del arcángel san Rafael, cuyo nombre significa «Salud de Dios». En la Biblia, en el libro de Tobías, se lee cómo este Arcángel curó la ceguera a Tobit y la infecundidad a Sara.

Y en el pórtico se lee esta inscripción del Evangelio según Lucas: «Porque ninguna cosa es imposible para Dios».

Ya en el interior del museo se puede ver, entre otras cosas, dos salas con grandes vitrinas que guardan celosamente los «retablos» , que es como la gente llama a los exvotos consistentes en pinturas fruto de la fe y del arte popular.

En otra sala, al lado de una fotografía de la coronación pontificia de 1964 a la Santísima Virgen, hay cuatro cuadros formados por pequeños «milagritos», que son exvotos en metal que muestran el agradecimiento de los que han recibido favores de parte de la Virgen Santísima.

No se crea, sin embargo, que se trata sólo de intervenciones divinas del pasado. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (cfr. Hch 13, 8), por lo que ni su Amor ni su Poder se agotan. Así, el Museo de los Milagros contabiliza más de 150 milagros realizados por Dios por intercesión de la Virgen de Soriano desde el año 2000 hasta la fecha.

Entre los más grandes milagros se recogen el del el 18 de julio de 2004, cuando el Señor resucitó a la niña María José Gutiérrez Hernández después de ahogada. Y el de la señora María Teresa Islas Donge, originaria del Estado de México, que estaba enferma de SIDA terminal, pero que al ver en televisión el milagro de la niña ahogada pidió que la llevaran al Santuario de la Virgen de Soriano, en donde fue curada también en el año 2004.

Cada exvoto del Museo de los Milagros debe llevar a quien lo ve hacia el asombro, a la acción de gracias, y al aumento del amor, la fe y la confianza en Dios y en su Santísima Madre.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: EXVOTO, UN TESTIMONIO POPULAR DE LA AYUDA CELESTIAL

Publicado en la edición impresa de El Observador del 7 de abril de 2019 No.1239