«La vida comienza en el momento en que toda la información necesaria y suficiente se encuentra reunida para definir un nuevo ser. Comienza, por tanto, exactamente en el momento en el que toda la información aportada por el espermatozoide se une a la aportada por el óvulo. Desde la penetración del espermatozoide se encuentra constituida una realidad nueva. No es un hombre teórico, sino que es ya quien más tarde llamaremos Pedro, Pablo o Magdalena».

«Habrá quien diga que, al principio del todo, dos o tres días después de la fecundación, sólo hay un pequeño amasijo de células… Pero ya tiene su propia individualidad».

«A los sesenta días… mide, desde la cabeza hasta el trasero, unos tres centímetros… Miren desde más cerca y podrán descifrar sus huellas digitales. Ya tiene todo lo necesario para poder hacer su carnet de identidad».

«Pero algunos dirán que hasta los cinco o seis meses su cerebro no está del todo terminado… En realidad, el cerebro sólo estará completamente en su sitio en el momento del nacimiento; y sus innumerables conexiones no estarán completamente establecidas hasta que no cumpla los seis o siete años de edad; y su maquinaria química y eléctrica no estará completamente rodada hasta los catorce o quince años. Entonces, ¿para qué discutir? ¿Por qué cuestionarse si estos hombrecitos existen de verdad?».

TEMA DE LA SEMANA: EL CIENTÍFICO QUE PERDIÓ EL NÓBEL POR RECHAZAR EL ABORTO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 31 de marzo de 2019 No.1238