El 15 de octubre de 2017 Francisco convocó a una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en Roma de octubre 2019, para analizar los problemas de la Amazonía.

Dijo el pontífice durante el Angelus de aquel día domingo: «He decidido convocar una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región panamazónica, que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre de 2019».

Y explicó: «El objetivo principal de esta convocatoria es identificar nuevas formas para la evangelización de esa parte del Pueblo de Dios, especialmente de los nativos, a menudo olvidadas y sin la perspectiva de un sereno futuro, también debido a la crisis de la selva amazónica, un pulmón de capital importancia para nuestro planeta».

Es decir, las intenciones no son meramente ecológicas sino también pastorales.

La cuestión medioambiental

En cuanto al tema medioambiental, ha sido uno de los temas constantes del pontificado de Francisco. No sólo publicó en 2015 la encíclica «Sobre el cuidado de la casa común» (Laudato si’), donde invita a una «conversión ecológica», sino que se ha referido a cuestiones ecológicas en las más diversas ocasiones.

Durante la visita que en 2018 hizo el príncipe y futuro rey Federico de Dinamarca al Vaticano, Francisco le señaló que el medio ambiente es el reto «más importante» de nuestra era.

La cuestión pastoral del sínodo de la amazonía

En el plano pastoral, Francisco llama a «identificar nuevas formas de evangelización» para la región.

Al respecto, Erwin Kräutler, obispo emérito de la diócesis brasileña de Xingu, la más grande de la Amazonía y a la cual dirigió durante más de 34 años, ha dicho  que lo que más  urge resolver es la «horrenda» escasez de sacerdotes, que ha dejado a los indígenas privados de la Eucaristía.

Monseñor Kräutler, que es actualmente presidente del CIMI (Consejo Misionero Indígena) de la Conferencia Brasileña de Obispos Católicos, calcula que el 90% de los católicos en la Amazonía no tienen acceso a servicios religiosos.

Al respecto se ha estado proponiendo que el Sínodo de la Amazonía desvincule el sacerdocio ministerial del celibato, de manera que varones casados (viri probati, «hombres probados») puedan recibir el sacramento del Orden.

El propio obispo Kräutler ha declarado que espera que el Sínodo muestre el camino a la ordenación de hombres casados,y que igualmente se apruebe el sacerdocio femenino en el grado de diaconado permanente, ya que en la práctica las mujeres encabezan muchas de las pequeñas comunidades católicas en la Amazonía.

Por su parte, el sacerdote jesuita Francisco Taborda, profesor  de teología de la Universidad de Belo Horizonte, Brasil, también apoya la ordenación sacerdotal de los viri probati, para que la Eucaristía pueda seguir siendo el acto central de la vida cristiana, y además ha anunciado que se hablará de la posibilidad de utilizar hostias hechas con yuca, que abunda en la región, en lugar de trigo, que es escaso y se descompone muy rápido.

El obispo de Essen (Alemania), monseñor Franz-Josef Overbeck, tiene muchas esperanzas de que en el Sínodo de la Amazonía se analice la estructura jerárquica de la Iglesia y su moralidad sexual, así como la imagen general de lo que es un sacerdote y una mayor apertura del papel de las mujeres en la Iglesia; tanto así que cree que después de este sínodo, que será el cuarto en el pontificado de Francisco, «nada será como era antes».

Independientemente de lo que finalmente se hable o deje de hablar en el sínodo del próximo octubre, la región de la Amazonía ciertamente tiene un grave problema de evangelización que hay que corregir. El propio monseñor Kräutler le contó en 2014 al Papa Francisco que en su diócesis de 700 mil fieles y 800 comunidades «sólo tuve 27 sacerdotes, lo que significa que nuestras comunidades sólo pueden celebrar la Eucaristía dos o tres veces al año como máximo».

Otro ejemplo es el del Instituto Misiones Consolata, que desde 1965 tiene una misión en la Amazonía en tierra de los aproximadamente 30 mil indígenas yanomamis. Actualmente está dirigida por el sacerdote italiano Corrado Dalmolego, asistido por tres religiosas de la rama femenina de la misma congregación. La misión no ha logrado un solo Bautismo en 53 años; es decir, lo que sea que se haga no atrae a nadie hacia Cristo.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: SI CAMBIA EL AMAZONAS, TENEMOS ESPERANZA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de junio de 2019 No.1248