Cada familia tiene la oportunidad de analizar su situación social y psicológica para crear un mejor ambiente para el matrimonio y los hijos

Por Sergio Estrada

Durante la XIV Asamblea Nacional del Movimiento Familiar Cristiano (MFC) en la Arquidiócesis de Morelia, que se realizó del 12 al 14 de julio pasado, se reflexionó y se analizó el método «ver, juzgar y actuar» para el fortalecimiento de la fraternidad y la comunión de los movimientos familiares. Así lo señalaron los expresidentes de esta confederación, el matrimonio de Jorge y Rosalinda Carrillo.

El MFC es una agrupación de familias católicas para la promoción de los valores humanos y cristianos de la familia; forma personas en la fe, conscientes de su misión evangelizadora y comprometidas en el desarrollo de las comunidades a través de sus miembros. También forma matrimonios más unidos, con mayor comprensión entre padres e hijos para tener hogares más fraternos con hijos que puedan crecer y desarrollarse en un estilo de vida con valores humanos y cristianos y que puedan encontrar respuestas positivas a la crisis del mundo de hoy.

Su método de trabajo es a través de reuniones amistosas en distintos hogares de matrimonios de la comunidad, donde se llevan a cabo pláticas de formación de acuerdo con el método de trabajo: «ver, juzgar y actuar», para que los matrimonios aporten opiniones y experiencias para la ayuda de las parejas y su desarrollo.

«El MFC ofrece a sus miembros un programa de formación, un método de trabajo para crecer en la oración y vida litúrgica: estudio, acción apostólica, convivencia y responsabilidad económica», puntualizó Jorge Carrillo, expresidente del MFC a nivel mundial.

Situación social de la familia

«La falta de empleo es un factor que interrumpe el desarrollo de la familia. Ante esta situación los esposos tienen que trabajar y esto conlleva a que los hijos no convivan con los padres en cercanía y comunicación, esto aleja a las familias de Dios dando lugar al individualismo», recalcó el matrimonio Carrillo.

Para afrontar los problemas familiares es necesario redoblar esfuerzos para revitalizar a la familia desde el hogar con las «reuniones familiares», donde se estudie la palabra de Dios, el magisterio de la Iglesia, desde los niños hasta las personas mayores.., enseñando los valores de la tolerancia y el respeto mutuo.

De acuerdo con el estudio: «Estilo de vida y valores de niños de 8 a 10 años», a través de diversas preguntas a los infantes, estos dijeron que sí quieren convivir con los papás, pero éstos sólo quieren cubrir sus deficiencias de comunicación comprándoles artículos; los niños quieren ir a Misa, pero los papás no los llevan.

Método «ver, juzgar y actuar»

Dentro de los manuales, con temas para el desarrollo familiar, hay materiales para estudiar en tres o cuatro años; sin embargo, dentro de los principales puntos está la reunión familiar de cada 14 días para que la misma familia analice la situación social o psicológica. También se hacen preguntas personales con relación a la comunidad para el desarrollo familiar y los resultados son concernientes a conocer a Jesús, creer en la familia, en la esperanza de la humanidad.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 11 de agosto de 2019 No.1257