En Colón, Querétaro, a finales del siglo XIX los dueños de la hacienda Santa María del Mexicano la donaron al padre Florencio Rosas para sus obras sociales. Y al fallecer este gran sacerdote, en 1917, la propiedad pasó a manos de la diócesis de Querétaro.

En enero de 1974 la diócesis acordó con la orden de los benedictinos un contrato por 20 años para establecer en Santa María del Mexicano un monasterio y una casa de internado para los niños pobres. La obra quedó a cargo del hermano Gerardo Stokes, quien falleció a sólo seis semanas de haber llegado.

El 26 de diciembre de 1974 llegó para asumir el cargo de la casa el padre Cliford Anthony Norman.

Anthony Norman nació en Chicago, Estados Unidos, el 24 de marzo de 1931. Fue ordenado presbítero el 30 de abril 1960. A su llegada a Santa María del Mexicano, el padre Toño —que es como se le conoció en el lugar— , recibió un edificio en ruinas, con los techos cayéndose, sin puertas ni ventanas, además de infestado de murciélagos, alacranes y arañas. Por supuesto, tampoco contaba con servicios de electricidad y agua.

Sólo tenía dos ayudantes: un par de jóvenes que vinieron de Estados Unidos con él, y además uno de ellos era inválido. A pesar de que llegaron sin recursos económicos y con el problema de la barrera del idioma, el padre Toño fue reconstruyendo poco a poco Santa María del Mexicano. Trabajaba 18 horas diarias para levantar aquello y para atender a los niños que iba recibiendo. Con sus propias manos hacía muchos de los trabajos de albañilería, plomería y carpintería. Trabajaba calladamente, pues prefería permanecer lejos de los medios de comunicación.

Para 1989 esta casa ya daba atención a 160 albergados, entre los que se contaban niños, niñas y jóvenes, todos ellos con problemas de adaptación por haber sido adictos, violados, golpeados, abandonados o víctimas de violencia intrafamiliar.

Pero, por el exceso de trabajo, el sacerdote finalmente enfermó del corazón, y requirió que en 1989 se le hiciera un un triple by pass. Sin embargo, regresó a trabajar a Santa María del Mexicano casi de inmediato. Entonces, para poder apoyar su obra, se construyó un patronato, así como un grupo de religiosas y voluntarios.

Finalmente, después de 39 años de trabajo en Santa María del Mexicano, logrando atender y darles hogar a alrededor de 4 mil niños, adolescentes y jóvenes, el viernes 3 de mayo de 2013 el padre Anthony Norman fue llamado a la Casa del Padre.

Entre los niños y jóvenes que albergó unos han salido de Santa María del Mexicano convertidos en profesores, abogados, ingenieros, médicos, secretarias, carpinteros, choferes, mecánicos, plomeros, militares, etcétera. Además 14 de ellas optaron por la vida religiosa, y 7 de ellos por el sacerdocio.

A la fecha, Santa María del Mexicano cuenta con seis casas: una para niños, una para niñas, una para jóvenes, un asilo de ancianos, una finca llamada San José con capacidad para albergar a 70 niños, una escuela primaria, y una escuela secundaria.

TEMA DE LA SEMANA: LA IGLESIA DE LOS POBRES EN MÉXICO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 15 de septiembre de 2019 No.1262