La sinceridad es una virtud que se debe cultivar desde que nacemos.

Compilado por Modesto Lule MSP

Cuando hablamos de sinceridad algunos podemos traer a la mente una metáfora que puede que no sea tan real como se plantea. Esa metáfora habla de las figuras de mármol que se hacían en la antigüedad y que eran cubiertas de cera para tapar las grietas. Yo queriendo ahondar más en esta virtud de la sinceridad busqué en un diccionario la etimología y esto fue lo que encontré: La palabra sincera es sólo la forma femenina del adjetivo del latín sincerus que significa «puro, simple y sin doblez, no alterado en su naturaleza única».

Con esto se comprende que no necesitamos el recurso de la metáfora antes señalada para buscar vivir sin dobleces en la vida. La sinceridad es una virtud que se debe cultivar desde que nacemos. Por eso a continuación dejamos 10 pasos para criar a los niños en la sinceridad.

  1. Siempre diga la verdad delante de sus hijos, aunque le cueste hacerlo. Más vale ponerse un momento lleno de vergüenza, que pasarse la vida avergonzado por haber mentido delante de ellos.
  2. Nunca exponga a sus hijos en situaciones que les induzca a mentir o a engañar, procure que en su casa siempre haya un clima que favorezca el decir la verdad.
  3. Si se entera de alguna mentira de sus hijos, procure analizar los motivos que les impulsaron a hacerlo y ayudarles a reflexionar sobre las posibles consecuencias al decir dichas mentiras.
  4. Los padres deben dejar bien claro, con su actitud, que la mentira es reprobable y que el mentiroso siempre puede corregirse. Al descubrir que sus hijos mienten deben saber controlar sus posibles actitudes neuróticas. Se tiene que ejercer el perdón y debe ir acompañado de un fuerte propósito de la enmienda y de una reposición del daño realizado.
  5. Muchas veces las mentiras empiezan como bromas, ocurrencias o astucias de los niños. Algunas veces los padres de familia no les ven mayor peligro pero poco a poco pueden ir subiendo de tono hasta convertirse en algo crónico.
  6. Los padres deben evitar una educación excesivamente severa y represiva. Algunas veces la exageración en las formas de crianza impulsa a los hijos a mentir para evitar ser castigados. La paciencia, la caridad y el amor pueden hacer mejores cosas que las llamadas de atención y los castigos.
  7. Educar abiertamente a los hijos con la franqueza, la donación, la caridad, la misericordia y la confianza, es lo que garantiza el equilibrio y la felicidad en el hogar y así evitar posibles desvíos o encubrimientos.
  8. Platicar con los hijos de los acontecimientos sociales y reflexionar sobre las ventajas de decir la verdad y consecuencias por mentir.
  9. Recuerde que debemos ser sinceros con nosotros mismos para poder ser sinceros con los demás. Aceptar nuestras debilidades y errores traerá mucha paz a nuestras vidas. Hay que ser sinceros y reconocer las virtudes para con ello poder ayudar a más personas.
  10. Por último, la sinceridad debe ser acompañada en algunas ocasiones de la prudencia. No debemos herir los sentimientos por querer ser muy sinceros. Piensa siempre antes de hablar, pero no digas todo lo que piensas. Eso te evitará muchos problemas.

Hasta la próxima

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de noviembre de 2019 No.1271