El Proyecto Nacional de Construcción de Paz y Proyecto Global de Pastoral se sostienen en diferentes compromisos y poco a poco rinden frutos

Por Sergio Estrada

El Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) organizó el foro «Justicia y paz, tarea de todos», el pasado 3 de diciembre, con el propósito de promover alternativas de diálogo para reducir la violencia, fortalecer la justicia y preservar la paz en México.

Monseñor Alfonso Miranda Guardiola, Secretario General de la CEM, resaltó los dos frentes principales de paz que tienen los obispos. El primero, el Proyecto Nacional de Construcción de Paz que fue aprobado en 2018 y que comenzó con la participación en las mesas de pacificación del país; y el segundo, el Proyecto Global de Pastoral (PGP) 2031-2033 que es el eje de ruta a los dos mil años de redención y los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

«El primer proyecto de paz tiene 6 opciones con 35 compromisos pastorales y abarca la estructura de la Iglesia que se divide en las 98 diócesis del país. Este proyecto es la ruta para toda la Iglesia. Son 6 opciones con compromisos que abarcan los temas más importantes que se aprobaron en la asamblea de obispos de 2018», explico monseñor Miranda.

El segundo proyecto de paz se basa en un mapeo de todos los recursos y acciones de la Iglesia católica a nivel nacional. «Para esta labor se esta utilizando el directorio de la obra social de la CEM con 27 reactivos distintos que la Iglesia tiene en el país, y que pasa por casas de migrantes, dispensarios, centros de atención a niños y mujeres, entre otros, para ampliarlo a las 98 diócesis. De igual manera, presentar un nuevo cuestionario a nivel nacional donde se amplíen más acciones que se están haciendo en el país», mencionó el Secretario General de la CEM.

En estos proyectos se está trabajando conjuntamente con la Conferencia de Superiores Mayores de México (CIRM) que abarca alrededor de 300 congregaciones religiosas en el país, siendo la red más grande que existe en México.

Trabajo con los migrantes

En este caso, explicó monseñor Miranda, religiosas, religiosos y laicos han acompañado a las caravanas de migrantes así como los albergues. «Como conferencia se hizo la red de casas de migrantes y servicios. Hay un equipo nacional de migrantes, dividido en tres zonas: norte, centro y sur del país, debidamente coordinadas con un representante en cada región. También hay visitas a las estaciones migratorias para velar desde la Iglesia por el bienestar de las personas en derechos humanos, así como la atención específica para niños».

«También se está trabajando con mapas públicos de delitos y protocolos, con conferencias, sacerdotes y religiosas con las leyes mexicanas y documentos del Papa. De esta manera se están impulsando procesos judiciales y canónicos para la atención a víctimas. También se está elaborando el encuentro nacional de archivos históricos del país para promover el resguardo y la memoria histórica del país y recuperar la riqueza de la aportación de la Iglesia en el país», subrayó el obispo
Miranda Guardiola.

Finalmente, resaltó que son importantes las campañas de paz en pro de los migrantes y el PGP para la construcción de paz, porque «dentro del mapa de recopilación de acción de paz es importante que, como Iglesia católica, estemos unidos para que individualmente se tenga un diagnóstico de la realidad.

Este proyecto de paz de la Arquidiócesis de Morelia incluye gran cantidad de acciones, centros de escucha, educación de paz. Este proyecto ya está activo; solo falta ponerlo en practica en todo el país».

Propósitos:

  • Atención a víctimas.
  • Atención a migrantes y albergues en las zonas norte, centro y sur del país.
  • Hacer un mapeo de todos los recursos y acciones de la Iglesia católica a nivel nacional, hasta llegar a las 98 diócesis.
  • Tener una Iglesia unida para un mejor diagnóstico de la realidad.
  • Incluir a más congregaciones a los proyectos, para ser la red más grande el país. Hasta ahora son 300 congregaciones religiosas.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 22 de diciembre de 2019 No.1276