A finales de noviembre se inauguró en el Magdala Center la Casa de Peregrinos, el sueño original de lo que, a lo largo de los últimos quince años, se ha convertido en un enclave espiritual y arqueológico indispensable en Tierra Santa. El padre Juan Solana, que está al frente del proyecto y que lo ha visto crecer desde un inicio, nos cuenta cómo ha sido esta experiencia que lo ha marcado y llenado de experiencias.

Por Rubicela Muñiz

Padre, usted que ha estado en el proyecto desde el inicio y hora lo ve terminado… ¿Cómo se siente?

▶ Me siento muy feliz. El proyecto de Magdala ha ido un proyecto de quince años en donde he ido palpando en cada paso, en cada momento, una providencia de Dios muy grande que ha ido haciendo posible que las cosas se den. El proyecto de Magdala no ha sido un proyecto sencillo ni tan breve, ha implicado muchos donativos, compañías constructoras, artistas, arqueólogos y voluntarios.

He sentido que era un plan programado por Dios que se escapaba de mis peticiones y cualidades donde sentía la Providencia en el mismo. Ahora que ha culminado, y cada vez que las personas se quedan, visitan y rezan, logro percibir que Dios los bendice mucho y es un lugar donde muchos encuentran paz, luz, consuelo, reconciliación y todo eso que sólo puede venir de Dios.

Me siento muy feliz y muy agradecido con Dios; espero que cada vez más y más gente pueda venir y experimentar esta gracia y presencia amorosa de Dios en este lugar.

¿Por qué Magdala es un lugar único?

▶ En realidad cada lugar del mundo es único: la CDMX es única, Acapulco es único, Magdala es único. En ese sentido, Magdala tiene su riqueza, sus peculiaridades. Hace unos días me decía un querido amigo que estuvo aquí para la inauguración: «Padre Juan, realmente en Magdala tienes todo». ¿Qué quería decir él con esto?… Pues es un lugar muy completo, tenemos la arqueología, por lo tanto es una ciudad del siglo I, se puede palpar la presencia misteriosa de Jesucristo de los apóstoles, el ambiente que vivieron ellos hace dos mil años, como la naturaleza, que es preciosa. Tenemos de lado el Monte Arbel, el Mar de Galilea, por lo tanto hay montañas, senderos y mar, donde uno puede imaginarse lo que el Evangelio dice de la vida de Jesucristo, los apóstoles, los pescadores, las redes, etc. Tenemos el centro de espiritualidad donde la gente puede orar, acercarse a Dios y a los sacramentos; se puede ver plásticamente el trabajo de los artistas acerca de la vida de Jesús y ahora, con la apertura de la Casa de los Peregrinos, se pueden hospedar y tener la experiencia de estar aquí, salir de tu habitación por la mañana, acercarte al lago de Galilea a ver el amanecer y, en ese sentido, me atrevo a decir que es un lugar único y muy completo.

En este lugar de encuentro, aquellos interesados en el voluntariado tienen un espacio muy especial. ¿Quiénes pueden participar de él?

▶ Magdala también es un lugar donde tenemos voluntarios y ese tema del voluntariado comenzó por casualidad cuando en el año 2010 tuvimos que hacer las excavaciones arqueológicas. Se pensó invitar a arqueólogos y voluntarios para que vinieran a excavar. Inicialmente pensábamos en voluntarios que fueran estudiantes de arqueología, pero luego vimos que cualquier persona con buena voluntad, deseo de ayuda y aprender, podía tranquilamente venir a ayudarnos mucho. Por otro lado, también ayudarse ellos mismos porque tendrían la experiencia de la Tierra Santa y vivir aquí.

Así fue que comenzó el voluntariado casi de modo casual. Poco a poco fue tomando forma y vinieron muchos voluntarios en los primeros dos o tres años. Estuvimos excavando una amplia zona de Magdala, pero llegó un momento en que se abrió Magdala al público, se construyó el Duc In Altum y la zona arqueológica, por lo que se podía visitar el lugar, rezar, celebrar Misas, aunque necesitábamos otro tipo de voluntarios, que estuvieran todo el tiempo y que atendieran a los visitantes; por lo que comenzó una nueva fase del voluntariado.

Un día que hice una peregrinación a Medjugorje me vino una reflexión tan sencilla: el Evangelio, en el capítulo 8 de San Lucas, nos habla de que Jesucristo iba predicando el Reino de Dios. Dice que lo seguían los doce apóstoles y un grupo de mujeres que habían sido curadas por él. Ahí aparecen María Magdalena, Juana, Susana y otras muchas, por lo que me pareció tan claro, tan sencillo y evidente que esas mujeres eran las primeras voluntarias del Evangelio, así que pensé: nuestros voluntarios en Magdala no sólo satisfacen las necesidades prácticas, organizativas, de servicio, sino que sobre todo hacen presente, hacen viva, hacen palpable esa página del Evangelio .

Hoy, por amor a Jesucristo, hay gente que se embarca y se va a India, África, las Sierras, a ayudar a sus hermanos, a servirles, a predicar el Evangelio. María Magdalena, según nuestro fiel Evangelio, fue la líder de esas mujeres que seguían a Jesús, y creo que María Magdalena podría ser la patrona de los voluntarios católicos, quienes, por amor a Cristo, se ponen en camino a servir a sus hermanos.

Espero que estas experiencias sencillas les ayuden e iluminen y que algún día puedan venir a Magdala, Tierra Santa.

Más sobre Magdala

» Esta iniciativa es dirigida por el sacerdote mexicano Juan Solana LC desde el 2005. Magdala ha sido bendecido por el Papa Benedicto XVI en 2009 y el Papa Francisco en 2014, ambos durante sus visitas pastorales a Tierra Santa.

» Magdala es el lugar que alberga los restos del pueblo natal de María Magdalena, una de las discípulas que seguía muy de cerca a Jesús, incluso hasta la Cruz.

» El proyecto Magdala es avalado y apoyado por las autoridades israelíes y mexicanas. La Universidad Anáhuac, México, en cooperación con la UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México, y la Autoridad de antigüedades de Israel, coolaboran en conjunto para la investigación científica de los hallazgos.

» Además de la historia y fe que guarda este lugar, un recinto dedicado al ministerio público de Jesús se ha construido, una iglesia llamada Duc In Altum (Sn Lucas 5,4). El objetivo de este lugar es reunir todas las ramas del cristianismo, por medio del arte y oración.

» Magdala se ha convertido en un punto de referencia y encuentro entre la historia judía y cristiana. También es reconocido como un lugar de reconciliación y renovación espiritual.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 22 de diciembre de 2019 No.1276