Pentecostés. Cincuenta días después de la resurección del Señor, es decir, el día de Pentecostés, el Espíritu Santo se derramó sobre los Apóstoles y ellos comenzaron a predicar abiertamente el Evangelio de Jesucristo y a bautizar, anunciando la necesidad de este sacramento para el perdón de los pecados.

El día de Pentecostés se sumaron a los discípulos tres mil almas, lo que implica que recibieron el Bautismo ese mismo día.

Los Apóstoles, en Jerusalén, bautizaban en la piscina de Betesda. Los neófitos, después de recibir instrucción, bajaban con túnicas blancas preparadas por las Santas Mujeres, a la piscina y, como cuenta una mística estigmatizada, «los Apóstoles tomaban agua con un recipiente y la derramaban por tres veces sobre sus cabezas». Además, «dos recién bautizados traían a otros dos y les ponían las manos como padrinos».

Siglo I. La Biblia atestigua bautismo de familias enteras, por tanto también de niños.

Cualquier lugar se volvió propicio en tiempos de persecución para bautizar: Felipe bautizó al eunuco etíope en algún cuerpo de agua entre el camino de Jerusalén a Gaza.

La Didaché, documento catequético del tiempo de los Apóstoles, instruye: «Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva [corriente]. Si no tienes agua viva, bautiza con otra agua; si no puedes hacerlo con agua fría, hazlo con caliente… Derrama agua en la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Antes del Bautismo, ayunen el bautizante y el bautizando».

Siglo II. Comienza la práctica del Catecumenado para aquellos convertidos a la fe en Cristo a fin de que pudieran recibir el Bautismo debidamente preparados, lo que incluía, además de la instrucción, que los catecúmenos oraran y ayunaran.

Siglo III. El Bautismo se recibía el Domingo de Pascua. Después de que el Sábado Santo el obispo hacía un escrutinio de los catecúmenos, les imponía las manos y los exorcizaba.

Siglos IV y V. Se introdujo de África a Roma el Rito de la sal. El catecumenado duraba ocho meses y se dedicaba a la práctica vigilada de los Mandamientos.

Siglos VI y VII. La cristianización y generalización del Bautismo, con la extendida práctica del Bautismo de niños, ya no hicieron necesarios catecumenados tan largos.

Siglos VIII al IX. El ritual del Bautismo sigue este esquema:

  1. Catecumenado: nombre, exulfación, exorcismo, entrega de la sal.
  2. Compenetrado: Entregas del Símbolo, Padrenuestro y Evangelios; exorcismo.
  3. Bautismo: Bautismo, rito de effetá. unción en el pecho y espalda; abjuración; preguntas sobre la fe.
  4. Conclusión: Unción, vestido blanco, Comunión en la Misa.

Siglo X hasta el Vaticano II. Desde el siglo X al neófito se le entrega una vela en la ceremonia de su Bautismo.

  1. Pablo VI promulgó el actual ritual del Bautismo, reformado según los decretos del Concilio Vaticano II.

«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto». Jesucristo (en Juan 3, 5-7)

TEMA DE LA SEMANA: «CREO EN UN SOLO BAUTISMO…»

Publicado en la edición impresa de El Observador del 12 de enero de 2020 No.1279