Se trata de una devoción pagana, ajena a la fe cristiana.

Por Luis Santamaría del Río / RIES

Recientemente los medios de comunicación nos han mostrado una manifestación “religiosa” que ha extrañado a muchos, en estos tiempos de confinamiento global por la pandemia del Covid-19. En Ciudad de México –concretamente, en el barrio de Tepito– el pasado 1 de abril se han visto por las calles comitivas de devotos de la Santa Muerte, llevando en grupo esas imágenes tan peculiares de esqueletos con la guadaña vestidos de múltiples colores.

Según recogía ese día la agencia de noticias Efe, el motivo de esta oscura “peregrinación” hacia el altar principal del ídolo en Tepito no era otro que pedirle, en esta situación peligrosa, “que no llegue la enfermedad” y “que nos cuide la Santa Muerte”.

Como es habitual, los días primeros de cada mes (a imagen del 1 de noviembre), para mostrar su devoción le llevaban ofrendas de alimentos, tabaco y bebidas alcohólicas.

Los testimonios de sus seguidores se multiplicaban ante el periodista: un hombre aseguraba que la Santa Muerte le ha ayudado con problemas de salud en la familia, además de otras cuestiones personales y legales. Una mujer confirmaba que “es un poder superior”, con la siguiente explicación: “siempre le pido a la Santa por mi familia, por mis seres queridos. Lo que le he pedido siempre me lo ha cumplido”.

Una de las responsables de su culto, Enriqueta Romero, resumía sus creencias hace unos días al diario El Universal: “Dios es perfecto, es único, nos ama. Después, mi niña hermosa”, refiriéndose así a la Santa Muerte. “Por este sitio pasan personas con problemas económicos y morales, con hijos en la cárcel o con sida… Venimos a pedirle que nos ayude a soportar esas cosas tan fuertes: que no tenemos para pagar la renta o para comer. Le venimos a pedir que nos ayude”.

¿Quiénes creen en la Santa Muerte?

Se trata de un culto que, según sus devotos, no discrimina a nadie –lo que constituye habitualmente una crítica indirecta a la Iglesia católica y a otras confesiones cristianas–, pero lo cierto es que su éxito se encuentra, sobre todo, entre las clases más populares. Como señalaba uno de sus seguidores en el diario ABC, “la gente de escasos recursos recurre mucho a la fe, de todo tipo”. Por eso se refieren a la Santa Muerte como “el icono de los olvidados”.

El aviso claro de los exorcistas

En 2019, Martín Lara, vicario general y exorcista de Querétaro, explicaba que “venerar la muerte, adorar la muerte es venerar un demonio, el demonio de la muerte y esto a la larga trae consecuencias muy difíciles a la gente y la muerte siempre conduce y llama a la muerte”, tal como publicó el Diario de Querétaro.

Otro exorcista mexicano, Jil Portilla, de la Arquidiócesis de México, señalaba en 2015 que “quien realmente se esconde detrás de esa imagen es el diablo”, tal como podemos leer en otro artículo de Portaluz. Más claro no se puede decir.

https://www.portaluz.org/el-nefasto-y-pagano-culto-a-la-santa-muerte-continua-en-3725.htm

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 19 de abril de 2020 No.1293