Por Dolors Massot / Aleteia en El Observador

Si abundan los “síes”, es que el covid-19 te está afectando más de lo razonable.

Es muy fácil: responde “sí” o “no” a las siguientes cuestiones:

  • ¿Estás de peor humor que habitualmente?
  • ¿Te irritas con facilidad?
  • ¿Tiendes a pensar que la crisis del coronavirus te afectará negativamente?
  • ¿Crees que el coronavirus cumple una profecía de Nostradamus?
  • ¿Crees que el coronavirus es la prueba de un inminente fin del mundo?
  • ¿Crees todas las informaciones que te llegan por Whatsapp acerca del coronavirus?
  • ¿Compartes compulsivamente y sin filtrar las informaciones que recibes por Whatsapp?
  • ¿Piensas a menudo que vas a enfermar, aunque en tu entorno no se hayan dado casos de coronavirus?
  • ¿Consideras la cuarentena como un encierro imposible de vivir?
  • ¿Se ha convertido el entorno familiar en una pesadilla para ti?
  • Son 10 preguntas. Si entre las respuestas hay más “síes” que “noes”, es que el coronavirus te provoca una situación que no controlas.

Cómo tomar las riendas de nuevo

Pueden ayudarte algunas de las recomendaciones que ha publicado el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (España) para personas que deben vivir la cuarentena a causa del coronavirus:

  • Infórmate bien.

Consulta sólo canales de información oficiales o contrastados. Contrasta la información que recibes por las redes sociales.

  • Evita la sobreinformación.

Conectarte permanentemente aumentará tu angustia innecesariamente.

  • Evita contagiarte de actitudes catastrofistas o culpabilizadoras.

Se trata de un problema colectivo, responsabilidad de todos, al que debemos hacer frente con actitudes responsables y constructivas.

  • Haz de tu médico tu principal fuente de consejos e indicaciones a seguir.
  • Informa bien a los demás.

Evita tanto el alarmismo como emitir mensajes con soluciones que no están contrastadas y sólo generarían mayor preocupación.

  • En casa, llega a acuerdos sobre la organización en estos días.
  • En el trabajo, pacta el teletrabajo siempre que sea posible.

Determina cómo va a ser tu horario y tu disponibilidad. No calcules por encima de tus fuerzas.

Ten en cuenta si tienes niños pequeños en casa o si hay personas mayores o enfermas a tu cargo.

  • Infórmate acerca de las ayudas sociales que puedas recibir.
  • Mantén las rutinas habituales en la medida de lo posible.
  • En la medida de tus posibilidades, participa en actividades de ayuda en tu vecindario, tu barrio o tu localidad.
  • Para rebajar la posible tensión, comparte tus sentimientos con tus personas de confianza.
  • Desconfía de creencias supersticiosas y de grupos de dudosa espiritualidad.
  • Acepta que no todo está bajo tu control.
  • Intenta hacer ejercicio y emplea técnicas de relajación.

Publicado en Aleteia

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 29 de marzo de 2020 No.1290