La propuesta parece beneficiar a unos cuantos sin tener en cuenta la salud y el bienestar de la sociedad en general

Redacción

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) lanzó un comunicado para resaltar la cultura del descarte que se hace presente en la iniciativa de legalización la marihuana para recreación, aprobada en el senado el 19 de noviembre pasado y turnada a la cámara de diputados para su análisis.

La propuesta busca legalizar ampliamente el uso recreativo y la comercialización del cannabis, del cáñamo y de sus derivados en nuestro país como uso recreativo, lo que genera una preocupación, ya que reduce significativamente el dominio sobre las propias acciones, y ponen al consumidor en situación de riesgo grave para sí y para otros.

Se señala que, aunque los promotores delimitaron quiénes y de qué forma tendrían acceso a los procesos de producción, distribución, comercialización y consumo, no se atiende el problema de raíz, pues no se está pensando en el bien de los demás y sólo se atienden los deseos de unos cuantos.

“La salud y el bien común dejan de constituir un bien prioritario, y ceden su lugar a los gustos de individuos aunque pudieran causar un daño a terceros. Importaron más los reclamos de libertad sin responsabilidad de algunos pocos, por encima del bien general de la salud”, resalta el comunicado de la asamblea de obispos.

Así mismo, el organismo colegial cuestiona el actuar de las autoridades al considerar que no existe un balance entre la libertad del individuo y la responsabilidad que tenemos como sociedad. Les preocupa que hoy se hable de cannabis, pues mañana pueden surgir otros temas que afecten el bienestar de todos.

“La iniciativa aprobada no atiende los daños a la salud surgidos por el consumo cada vez mayor de la marihuana, no atiende los efectos en las familias, por los jóvenes que consumen drogas, tampoco contribuye a inhibir y reducir la exposición a sustancias estupefacientes. Vemos una señal de una política de estado que ignora al débil y descarta a quienes deberían ser más tutelados”, destacan.

Además, se considera que dicha legalización equivale a ignorar las necesidades reales de la sociedad, y más en estos momentos de pandemia, crisis económica y de inseguridad.

Los obispos de la Iglesia Católica en México, en la Declaración Conjunta sobre el don de la vida y la dignidad humana, señalan que: “Observamos a la ‘cultura de la muerte’ que está golpeando fuerte y repetidamente el corazón del pueblo mexicano y que se manifiesta, entre otras formas: (…) En los esfuerzos por legalizar los estupefacientes y otras drogas, a pesar de sus efectos nocivos en las personas y las familias”. (Declaración conjunta, n. 6.c.).

También exhortan a los mexicanos a tomar una postura responsable ante las consecuencias que abre esta posible legalización. De suceder, se corre el riesgo de ser invadidos por mensajes para ser productores y consumidores. Los obispos piden prudencia, en especial a adolescentes y jóvenes, para no caer en el consumo que puede destruir la salud y que solo busca ganancias.

Lo más importante, será mantenerse informados sobre las consecuencias a la salud, hacer lo propio desde cada área de apostolado, mantener alertas sobre las adicciones, para favorecer la conciencia y la acción responsable.

Finalmente, exhortan a los diputados a que se realice un análisis integral que modifique la iniciativa para privilegiar la salud y la seguridad pública de los ciudadanos y sus familias.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 6 de diciembre de 2020. No. 1326