Aunque vivimos con la incertidumbre sobre qué pasará en los meses siguientes, es importante ser optimistas porque una buena actitud mantiene el ánimo elevado.

Por Mónica Muñoz

En estos días que estamos tratando de volver a la normalidad, nos hemos encontrado con situaciones que nos erizan los cabellos, principalmente, si de inseguridad se trata, pues estamos ante una atmósfera de violencia que era imposible de imaginar hace unos cuantos años, en los que podíamos salir a la calle a cualquier hora del día o de la noche con confianza, sin descontar que nuestro país es escenario de movilizaciones ciudadanas nunca antes vistas, pidiendo a las autoridades atención por situaciones concretas, lo que también sirve de termómetro para medir el descontento de la sociedad respecto al desempeño de quienes han sido contratados para servir a la nación, ya sea como gobernador, alcalde, diputado, senador o presidente.

Y no se diga con la grave situación que están atravesando nuestros hermanos de Tabasco y Chiapas, con la inundación y pérdida de sus bienes materiales, que requieren urgentemente de nuestro apoyo y solidaridad, pues han quedado en el desamparo, lo que, infortunamente, les ocurre con relativa frecuencia, ya que la infraestructura de sus comunidades no es suficiente para contener la inmensa cantidad de agua que se derrama, ya sea por fenómenos naturales o por la apertura de presas que siempre afectan a las comunidades más vulnerables y olvidadas.

En este rubro, todos los servidores públicos tienen la oportunidad de cambiar el contexto social, político, económico y cultural de nuestro país, durante un breve lapso para el que han sido elegidos, pero si no cumplen, hay que pedirles cuentas, por eso, la gente ha visto que una manera muy efectiva de alzar la voz es convocar a movimientos masivos mediante las redes sociales, hecho que no es reciente, pues se tiene registro de otros tantos realizados alrededor del mundo, usando simplemente el teléfono celular, como ocurrió durante la llamada “primavera árabe” en 2010, donde la comunicación inicial se dio a través de la internet.

Sin embargo, lo más importante, desde mi muy particular punto de vista, es poner la atención sobre lo que está sucediendo con la gente, que teme salir a la calle pero que debe hacerlo para trabajar y retomar su vida, pues es necesario reactivar la economía que se ha visto vulnerada con la pandemia.

Como sea, hay que salir porque la economía ya no va soportar otro encierro, porque no podemos soslayar que quienes producen en este país y en cualquier otro en el mundo, son las empresas y sus trabajadores, que generan la dinámica de consumo y mueven el dinero en los mercados, por eso, el Buen Fin en este año no se suspendió, a pesar de la situación que vivimos.

Además, poco a poco se está regresando a las reuniones sociales, poco numerosas y con estrictas medidas de higiene, por cierto, lo que deberá mantenerse para evitar cualquier tipo de enfermedad, pero, es cierto que el temor continúa y mantiene a las personas en cautela para evitar contagiarse, sin embargo, es necesario aprender a vivir con este virus, que no se irá, pero debemos contener, tomando todas las precauciones sanitarias debidas, como lavarse las manos constantemente, que, desde que inició la emergencia, los especialistas dijeron que se podía combatir con agua y jabón, lo que ha resultado en retomar hábitos de higiene elementales que mucha gente olvida con facilidad, pues basta con recordar que en la epidemia de influenza AH1N1 que se desató hace 10 años, ya se nos había advertido sobre ser cuidadosos en la higiene de manos y estornudar o toser cerca de otros y cubrirnos boca y nariz con la parte interna de codo.

En fin, que aún vivimos con la incertidumbre sobre qué pasará en los meses siguientes, pero es importante ser optimistas porque una buena actitud mantendrá el ánimo elevado y nos ayudará para reforzar nuestro sistema inmunológico practicando buenos hábitos como tener una alimentación sana, hacer ejercicio, dormir suficiente, evitar excesos en el consumo de alcohol, tabaco, grasas y estrés, y, aunque hay que salir poco, es necesario realizar alguna actividad al aire libre, pues la luz del sol y el contacto con las plantas ayudan a generar sustancias benéficas para la salud, como la vitamina D.

Vivamos sin miedo, con mucha fe y procurando aprovechar la situación, haciendo el bien a nuestra familia y a la gente que podamos tenderle la mano, pidiendo a Dios que pronto se termine este encierro para que podamos retomar nuestra vida normal.

Que tengan una excelente semana.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 6 de diciembre de 2020. No. 1326