Todos tenemos responsabilidad de hacer que nuestros gobiernos cumplan con su tarea de gobernar por el bien común.

“Las cosas nuevas pueden ser emprendidas por hombres nuevos. Entre tanto, se debe orar mucho”, decía el cardenal Schuster en diciembre de 1946.

Las “cosas nuevas” que debemos procurar en México, pasan por adquirir –todos y cada uno de los mexicanos: los funcionarios públicos y las mujeres y los hombres de la vida civil—nuevas responsabilidades.

Dejar la política en manos de los políticos es la mejor manera de perpetuar las “cosas viejas”; los gobiernos autoritarios y despóticos; los gobiernos de un solo hombre.

La morenita del Tepeyac pidió a Juan Diego (y todos somos Juan Diego) una casa de oración, pero también le mandó convencer al obispo Zumárraga de que se la construyera donde se había aparecido.

Todos debemos ver reflejado nuestro rostro en el rostro de Juan Diego. Oración y acción responsable, son los dos pilares para construir un México nuevo.