El Papa Francisco –durante su estancia en Paraguay– criticó fuertemente a las ideologías “que utilizan a los pobres” en función de sus intereses políticos, y advirtió que “todas ellas terminan en dictaduras”.

Una ideología no es otra cosa que mirar al mundo con “pensamiento único”. Es mirar la realidad no como la realidad es, sino como yo quiero que sea. Cuando se convierte en poder político termina en una dictadura.

Nada tiene que ver la ideología con lo que el propio Papa Francisco define como una cultura del encuentro; con una apertura al diálogo, con el verdadero servicio a los más pobres.

“No sirve una mirada ideológica. Las ideologías terminan mal, no sirven. Las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala con el pueblo. Las ideologías no asumen al pueblo”, afirmó el Papa en Paraguay.

Solo la mirada de amor y las manos orantes de la morenita del Tepeyac pueden conducir a México hacia un horizonte donde la ideología no use a los pobres (ni a la propia morenita) y haga de nuestro país una verdadera Patria.