Los mexicanos tendremos la oportunidad de elegir, de manera libre, diversos cargos en los 32 estados del país el próximo 6 de junio. Por tal motivo, los obispos mexicanos hacen un llamado a la participación, el discernimiento y la búsqueda del bien común.

Redacción

Los obispos mexicanos, a través de un comunicado, les recuerdan a los hombres y mujeres de buena voluntad, con quienes comparten nacionalidad, historia y cultura, la importancia de asumir de forma consciente y comprometida las responsabilidades cívicas y políticas en el proceso electoral, próximo a celebrarse en medio de enormes desafíos.

“Los obispos mexicanos nos dirigimos a todos, sin distinción de credo, vocación, actividad, preferencia política o posición social, para animar a la más amplia participación ciudadana en el actual proceso electoral. Participar a través de nuestro voto es un derecho, y para quienes tenemos fe en Jesucristo, es un deber moral ineludible. La democracia se consolida cuando todos participamos activamente”.

La jornada electoral del próximo 6 de junio, en la que se votarán un número significativo de gubernaturas, diputaciones, ayuntamientos y alcaldías, es una de las más grandes que se han organizado en la historia de México. A la que se suman diversos factores de carácter sanitario, social, económico y político que hacen de esta “elección intermedia” un momento crucial para definir el presente y el futuro de nuestro país. Por ello, los obispos consideran que “es preciso que todos ejerzamos nuestro voto de manera libre, secreta y en conciencia, entendiendo que cada voto cuenta”.

Por otro lado, piden a los ministros de culto no hacer propaganda o proselitismo a favor o en contra de cualquier candidato, agrupación o partido político; pues señalan, “somos conscientes que nuestra doctrina social nos enseña que la fe en Jesucristo puede dar lugar a compromisos políticos diversos. En este sentido, todos estamos llamados a formar nuestra conciencia y a proponer y defender con libertad y creatividad los valores esenciales que configuran el bien común, sin los cuales, hasta la misma democracia puede estar en riesgo”.

Criterios para ejercer con libertad y responsabilidad:

  • Al momento de votar es preciso buscar el bien posible, es decir, hay que discernir qué partido o candidato realiza el bien común en las circunstancias concretas.
  • Es necesario ilustrar nuestra conciencia con la información disponible sobre las propuestas, programas y valores de los diversos candidatos, partidos y agrupaciones políticas.
  • Una conciencia rectamente formada es capaz de iluminar las decisiones concretas para promover la dignidad de la persona humana, la defensa de la vida (de todas las vidas) desde la concepción y hasta la muerte natural, el matrimonio y la familia como núcleos fundamentales del bienestar social, la atención a las múltiples regiones que se ven amenazadas por el yugo del crimen organizado, la plena vigencia del derecho humano a la libertad religiosa, la auténtica democracia, la opción preferencial por los más pobres y el compromiso activo por el cuidado del medio ambiente.
  • Si hemos avanzado en la cultura democrática debemos extirpar actitudes como la apatía y la indiferencia, así como evitar que cualquier persona o agrupación busquen manipular a los ciudadanos en el ejercicio de su voto a través de la presión, las dádivas o los chantajes. Entre más libertad exista para elegir, más capacidad tendremos al momento de exigir.

Los prelados concuerdan en que la “mejor política” es la que se construye desde la fraternidad y la amistad social, buscando acuerdos y no fracturas, como nos enseña el Papa Francisco. Además, subrayan que “amar y servir al país nos debe llevar al respeto de todos y no caer en el riesgo de fomentar o incurrir en descalificaciones irracionales, agresiones o actos de venganza, lo cual no construye la atmósfera que hoy necesita nuestra nación. Más aún, debemos ser capaces de analizar con serenidad los acontecimientos y recordar que: la democracia no termina emitiendo nuestro voto, sino que es necesario dar seguimiento a este proceso, exigir el cumplimiento de promesas de campaña y pedir la rendición de cuentas de manera transparente, deber al que todo político está obligado”.

Y concluyen: “todos juntos hemos de trabajar en la edificación de la ‘casita sagrada’ que nos ha pedido nuestra madre, Santa María de Guadalupe. Esta ‘casita’ implica la conversión del corazón de todos, ciudadanos y gobierno, para que juntos encontremos vías de desarrollo integral”.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 16 de mayo de 2021 No. 1349