Nos habéis hecho llegar dos vídeos en los que diferentes personas afirman haber sufrido una magnetización del brazo tras haber recibido la vacuna. Es FALSO. Las vacunas no tienen la capacidad de magnetizar el brazo ni de hacer que se nos peguen objetos metálicos en él. 

“Yo no quería vacunarme pero, después de tanta insistencia dije: “Bueno, voy a dejarme de estas cosas”. Y resulta que no sé qué me metieron pero, como pueden ver, se pega una moneda, un ganchito… y un imán. Tengo todo el brazo magnetizado, parezco la mujer biónica”.

Esta semana se ha viralizado en distintos formatos el mensaje de que las vacunas magnetizan el brazo. Una serie de usuarios de internet —entre ellos, la protagonista de uno de los vídeos que nos habéis hecho llegar y que se presenta como “la mujer biónica”— se han grabado afirmando que una inyección contra la covid-19 les ha imantado el brazo, mientras se colocan una serie de objetos metálicos en el hombro que aparentemente se quedan pegados.

La vacuna de la covid-19 es incapaz de producir tal efecto porque en su composición, tal y como os hemos explicado, no existen los metales pesados. Como mucho, las inyecciones de CoronaVacCovaxin Epivac contienen sales de aluminio, que funcionan como adyuvantes desde los años 70. El aluminio funciona también como compuesto de los envoltorios de las vacunas. “Basándonos en hechos científicos, ninguna de las vacunas contra la covid-19 contiene metales que puedan ser magnéticos. Otras vacunas sí contienen pequeñas y seguras cantidades de aluminio, que actúa como adyuvante, pero el aluminio ni siquiera tiene propiedades magnéticas”, señala a Verificat Rebeca Santano, investigadora del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona.

Tensión superficial

Al hecho de que las vacunas no podrían ser capaces por sí mismas de imantar el brazo, la científica añade que “los aceites naturalmente presentes en la piel o incluso cremas hidratantes pueden generar una tensión superficial que haga que objetos poco pesados como pequeños imanes se mantengan pegados a ella”.

Al ser una usuaria anónima de la que se desconoce su identidad, no se ha podido demostrar que realmente haya recibido la vacuna. En cualquier caso, diversas agencias de verificación de la International Fact-Checking Network igual que Verificatcomo Reuters o Newtral, o Politifact, ya han insistido en que es imposible que las vacunas causen este efecto.

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