Se les llama Padres de la Iglesia a un grupo de santos teólogos y escritores eclesiásticos que van desde el siglo I hasta el siglo VIII, y cuyas cartas, tratados y demás documentos dan testimonio de la fe cristiana auténtica, del modo correcto de interpretar la Biblia, y de cuál es la verdadera Tradición (con mayúscula), que no es otra cosa que la Revelación divina que, aunque no quedó por escrito en las Sagradas Escrituras (ver Juan 21, 25), igualmente debe ser comunicada según la orden de Jesucristo de entregar su enseñanza completa y no sólo una parte de ella (ver Mateo 28, 19-20).

SIGLO I

En el siglo II explicaba san Ireneo de Lión: “Cuando alguien recibe la enseñanza de labios de otros, es llamado hijo de aquél que le instruye, y éste, a su vez, es llamado padre suyo”. Y fue a partir del siglo IV que el título de Padres se reservó para ciertos maestros que reunían antigüedad de la Iglesia, santidad de vida y ortodoxia en la doctrina cristiana. San Basilio de Cesarea explicó: “Lo que nosotros enseñamos no es el resultado de nuestras reflexiones personales, sino lo que hemos aprendido de los Padres”.

  • Al principio sólo se dio oficialmente el título de Padres de la Iglesia a cuatro escritores eclesiásticos de la Iglesia oriental: San Atanasio de Alejandría,
  • San Basilio el Grande,
  • San Gregorio Nacianceno,
  • San Juan Crisóstomo. Posteriormente se agregaron a la lista cuatro de la Iglesia occidental: San Ambrosio de Milán,
  • San Jerónimo de Estridón,
  • San Agustín de Hipona,
  • San Gregorio Magno.

SIGLO VIII

Actualmente se les clasifica en tres grupos por su orden cronológico:

1) Los Padres Apostólicos, que fueron los continuadores inmediatos de los Apóstoles ya que la mayoría recibió la enseñanza del Evangelio directamente de éstos. Llegan a su fin hacia la mitad del siglo II.

2) Los Padres de la Iglesia del Pre-Concilio de Nicea, que van del siglo II a antes del concilio de Nicea, que tuvo lugar en el año 325. También se les llama Padres Apologistas porque, aun en medio de las persecuciones, defendieron la ortodoxia del auténtico cristianismo en un momento en que surgían un montón de herejías que amenazaban la existencia de la Iglesia.

3) Los Padres del Post-Concilio de Nicea, del siglo IV al VIII, pero cuya “edad de oro” tuvo lugar del IV al V. Ellos enseñaron de un modo excelso los misterios de la fe.

TEMA DE LA SEMANA: «VOLVER A LOS PADRES DE LA IGLESIA PARA SALVAR LA CULTURA»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de junio de 2021 No. 1355