Por Isabella H. de Carvalho, I.Media

Desde el inicio de la pandemia, en febrero de 2020, al menos el 15% de los cardenales electores se han contagiado de COVID-19. El Colegio Cardenalicio está formado por 219 cardenales, de los cuales 122 son cardenales electores, lo que significa que tienen menos de 80 años, cuentan por tanto con derecho a voto y a elegir un nuevo papa en un cónclave. De ellos, al menos 18 han contraído la enfermedad desde el inicio de la crisis sanitaria.

Incluyendo a los no electores, 20 cardenales se han contagiado de COVID-19, es decir, al menos el 9% de todos los miembros del Colegio Cardenalicio. Solo el cardenal brasileño Eusebio Oscar Scheid falleció a causa de la enfermedad, a la edad de 88 años.

De los cardenales electores, el más reciente es el cardenal José Advíncula, arzobispo de Manila (Filipinas), que dio positivo el 17 de septiembre, pero al parecer se encuentra en buenas condiciones y estaba totalmente vacunado.

El cardenal Jorge Urosa, arzobispo emérito de Caracas (Venezuela), está hospitalizado desde el 27 de agosto a causa del virus. La Arquidiócesis de Caracas publicó un comunicado el 20 de septiembre en el que decía que se encuentra en un estado delicado pero bajo constante vigilancia médica. Ha recibido al menos la primera dosis de la vacuna Sputnik V.

La mayoría de los cardenales que se contagiaron de COVID-19 lo hicieron antes de que las vacunas entraran en funcionamiento o cuando las campañas apenas comenzaban en sus países. Aparte de los cardenales ya mencionados, de los que se contagiaron después de la generalización de las vacunas, los que habían completado su pauta de vacunación son el cardenal Celestino Aós, arzobispo de Santiago (Chile), que se contagió en abril de 2021, y el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua (Nicaragua), que fue hospitalizado en agosto de 2021. Se desconoce si el cardenal Raymond Burke, hospitalizado en agosto de 2021, se ha vacunado.

Los primeros cardenales en contraer el virus fueron el cardenal Philippe Ouedraogo, arzobispo de Uagadugú (Burkina Faso), y el cardenal Angelo De Donatis, vicario general de Roma (Italia), que dieron positivo el 30 de marzo de 2020. El Cardenal De Donatis pasó entonces 10 días en el Hospital Gemelli de Roma.

Otros cardenales que se contagiaron de la enfermedad fueron: el cardenal Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia (Italia); el cardenal Vinko Puljić, arzobispo de Sarajevo (Bosnia Herzegovina); el cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia (Italia); Cardenal Luis Antonio Tagle, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; Cardenal Francesco Montenegro, Arzobispo emérito de Agrigento (Italia); Cardenal Jean-Claude Hollerich, Arzobispo de Luxemburgo y Presidente de la COMECE; el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles (Italia); el cardenal Giuseppe Bertello, presidente del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano; el cardenal Konrad Krajewski, limosnero apostólico del Papa, jefe de la Oficina de Caridades Pontificias; el cardenal Norberto Rivera, arzobispo emérito de Ciudad de México (México); y el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras).

De los no electores hay dos cardenales que se sabe que han contraído la enfermedad. Uno es el cardenal José Freire Falcao, de 95 años, arzobispo emérito de Brasilia (Brasil), que fue hospitalizado preventivamente el 20 de septiembre de 2021 debido a su avanzada edad. No se sabe si está vacunado. El otro fue el cardenal Eusebio Oscar Scheid, arzobispo emérito de Río de Janeiro (Brasil), que murió a causa de la enfermedad el 13 de enero de 2021.