El pasado noviembre el Papa Francisco nombró “Nuncio Apostólico en Bélgica” a Mons. Franco Coppola, quien ha sido Nuncio Apostólico en México por cinco años. Tomará el nuevo cargo iniciando el año 2022. Por tal motivo, se le realizó una entrevista de despedida, en la cual se tocaron temas concernientes al COVID, la violencia en México, los jóvenes y las nuevas generaciones, entre otros.

Por Ana Paula Morales

Al inicio de la entrevista, Mons. Coppola expresó su cariño por México e hizo hincapié en que es un país con una fe verdadera, que no se sustenta solamente de una piedad popular. Sin embargo, el Nuncio Apostólico mencionó que “la fe de nuestros adultos mayores es un gran tesoro, pero estamos gastando este tesoro, pero no lo estamos multiplicando y construyendo un nuevo tesoro, ni con los jóvenes ni con los adultos de hoy”. A su vez, comentó que aprendió mucho humanamente de su nunciatura en México, porque se fue conociendo más a sí mismo y a los demás en general.

Con respecto al tema de la violencia, Mons. Franco Coppola explicó que en México se ha descuidado mucho la evangelización de los jóvenes. Comentó que muchas veces sólo se les atiende para la preparación de la primera comunión y la confirmación, pero se les abandona durante su etapa más difícil de desarrollo que es la pubertad y la juventud. Por lo tanto, carecen de un acompañamiento espiritual conveniente que les solucione sus dudas y los haga capaces de enfrentar los desafíos que les ofrece la sociedad. Esto, unido a que no hay fuentes de trabajo y oportunidades de una vida digna, los empuja a aceptar lo que el narcotráfico les ofrece.

Es por ello que el cambio de acción con la juventud no solo está en la Iglesia, sino también en la familia y de parte del Estado.

Mons. Coppola mencionó que se siente confortado por haber participado en la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, porque dentro de los 41 desafíos que se plantearon, en muchos de ellos se encuentra la palabra “acompañar”. Con esto, hace énfasis a que es necesario acompañar en este tiempo de cambio cultural y de mentalidad que se está viviendo en el mundo. El Nuncio resaltó que “se trata de caminar juntos y de acompañar a los demás en este camino”. A este respecto, expresó que se ha de acompañar con especial atención a los jóvenes, explicando: “No nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de acompañar a nuestros jóvenes, que son buenos, pero están confundidos. No saben elegir en medio de las muchísimas ofertas que hay, que la sociedad le pone delante, como respuestas confrontadas, proposiciones encontradas, por eso no saben. La juventud mexicana en general tiene buenos valores”. Además, recomendó que el acompañamiento pastoral sea activo y práctico, porque los jóvenes están abiertos al cambio y tienen energías y ganas para ponerse en acción.

El Nuncio Apostólico habló del COVID y sus variantes, expresó sus condolencias por las víctimas de la pandemia y sus familiares. Además, precisó que es importante tomar la referencia del Papa Francisco: “Todos estamos en la misma barca”; lo cual se refiere a que todos debemos cuidarnos los unos a los otros. Recomendó que no se caiga en la tentación que ha visto principalmente en América Latina, la tentación del “conjunto cerrado”, es decir, pensar sólo en la protección personal y aislarse sin mirar las necesidades de los otros. Por lo tanto, las soluciones se van a tener sólo cuando se piense de verdad en que todos tengan un futuro, ya que nadie está exento de llegar a contagiarse o de fallecer, por más recursos y posibilidades que tengan para ser atendidos y sobrevivir.

Finalmente, Mons. Franco Coppola exhortó a estar atentos a las necesidades ajenas y ser capaces de salir a ayudar sin pensar sólo en nosotros mismos, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María en la anunciación: “Pedir ponernos bajo la mirada de la Virgen de Guadalupe y como Ella, lo que siempre me ha impresionado, que recibió el anuncio de ser la Madre de Jesús y, en vez de alegrarse del hecho que era algo especial y único que todo el mundo estaba esperando, sabiendo que su prima Isabel podía necesitarla porque era anciana y estaba embarazada, en seguida va a socorrerla. No tanto piensa en sí misma, sino más bien en la necesidad de su prima. Si nosotros aprendemos a la Virgen, a ser atentos a la necesidad de los demás todo México va a ser mucho mejor”. Al terminar esta analogía, dio su bendición al pueblo mexicano.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 19 de diciembre de 2021 No. 1380