Hoy comenzamos un camino nuevo. El Adviento abre sus puertas y, con él, un tiempo para despertar, para volver a mirar a Dios con esperanza y recordar que Él viene a nuestro encuentro incluso en medio de las pruebas.
La primera vela de la corona nos invita a encender dentro de nosotros esa luz que nunca debe apagarse. Una luz que guía, que consuela y que sostiene… especialmente a quienes hoy viven su fe en situaciones de dolor, pobreza o persecución.
Jesús nos pide mantenernos vigilantes, atentos a su voz y dispuestos a abrirle el corazón. En este inicio de Adviento, te invitamos a unirte en oración por todos aquellos que, aun en la oscuridad, siguen esperando en el Señor.
Un gesto para comenzar este Adviento
Te invitamos a ofrecer tu primera oración —o incluso una misa— por quienes sufren a causa de su fe. Tu gesto puede convertirse en una pequeña llama que ilumine a muchos.
Que este Adviento renueve tu confianza,
fortalezca tu fe y te prepare para recibir al Señor,
Julieta Apendini Morán
Directora






