Por Rubicela Muñiz

La violencia doméstica, un flagelo social que lacera el tejido familiar latinoamericano, tiene en la literatura un nuevo espacio para la visibilización y la esperanza. La escritora costarricense Ana Lorena Vargas Chavarría irrumpe en el panorama editorial con su ópera prima, Una aurora de esperanza, un libro que se ha convertido en un espejo y una herramienta de confrontación para mujeres y hombres. La obra cobija el valiente testimonio de 26 mujeres que, tras vivir diferentes tipos de maltrato, encontraron la fuerza para pronunciar el “¡Basta!” y escapar del círculo de la violencia antes de perder la vida.

En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre), conversamos con Ana Lorena sobre el profundo dolor que sintió al escribir el libro, su intención de erradicar patrones machistas heredados y el porqué de la campaña de las “siluetas azules”.

El origen: una luz en medio de la oscuridad

“Este libro, Una aurora de esperanza, nace porque, a pesar de las situaciones tan difíciles que enfrentan nuestras sociedades, siempre debe existir esa luz de esperanza. La problemática de la violencia familiar nos está afectando a toda la sociedad, en particular a la sociedad latina”, explica Vargas, Licenciada en Administración de Negocios, quien encontró su inspiración no en una formación psicológica, sino en las vivencias y testimonios que ha escuchado a lo largo de su vida en diversos grupos comunitarios y de amistad.

La autora señala que la motivación principal fue escuchar a mujeres atrapadas no solo en la violencia activa (la más evidente, con agresiones físicas), sino también en la violencia pasiva o emocional. “Muchas veces se cree que la violencia emocional no existe, pero lastimosamente ahí está. Es esa que no se ve; la mujer por fuera se ve cien por ciento bien, pero las secuelas van por dentro. El corazón, la mente, el alma están en constante dolor”.

El maltrato en 26 voces

La obra tiene como eje central la temática de la violencia familiar y, concretamente, la que se ejerce contra la mujer. A lo largo de sus páginas, la autora aborda las múltiples caras del maltrato: físico, emocional, afectivo y sexual.

“El libro lleva por eje central la temática de la violencia familiar, concretamente en contra de la mujer. Fui desarrollando cada uno de los episodios tratando de que los testimonios se fueran entrelazando con un hilo conductor que nos lleva de la mano en todo el desarrollo de la obra”, relata Vargas.

El proceso de escritura fue arduo. “Fue un momento duro escribir sobre esto. No es fácil percatarse de tanto dolor, de tanta violencia que se vive en algunas familias”, confiesa. El objetivo es llevar al lector a confrontar su propia historia con las experiencias de las 26 protagonistas, quienes no representan una nacionalidad específica, sino a “la mujer en su integridad, en su todo”.

La trampa del “viviendo con el enemigo”

Uno de los aspectos más sensibles que aborda Una aurora de esperanza es la figura del agresor, que muchas veces es la persona que debería amar y proteger. El libro describe situaciones donde el agresor es el esposo, pareja o novio, la persona que ejerce la agresión, la humillación, la ley del hielo y la indiferencia.

Ana Lorena Vargas incluye en sus anexos una campaña impactante: “Las que ya no están”, simbolizada por siluetas azules, en referencia a aquellas mujeres que perdieron la vida a manos de sus parejas. “Son muchas las que desde los 16 años perdieron su vida al lado de su agresor”, lamenta la escritora, señalando que la violencia, al llegar a su máxima expresión, destruye la familia: “La mujer va al cementerio; el hombre, a la cárcel. ¿Y qué pasa con los hijos? Tristemente terminan con alguien allegado o quizá en un albergue del Estado, donde carecen del crecimiento apropiado en una familia con amor y comprensión”.

Herramienta para hombres y nuevas generaciones

La autora insiste en que el libro no es solo para mujeres, sino que busca ser una herramienta para que los hombres se pregunten si están actuando con sus parejas o novias de la misma forma que los agresores descritos.

El dolor de escuchar los testimonios impulsó a Vargas a contribuir a erradicar las conductas machistas heredadas: “Necesitamos dar herramientas a las nuevas generaciones, a los hijos, para que no vayan a replicar ese machismo que lastimosamente hemos heredado de generación en generación y que nos tiene en la sociedad en la que vivimos con tanta violencia”.

La obra ha sido colocada bajo el patrocinio del joven beato Carlo Acutis, en un llamado directo a la juventud: “Poner la obra bajo su patrocinio es decirles a las nuevas generaciones que necesitan hacer un corte de lo que han heredado hasta el día de hoy. Tienen que decir ¡Basta!, porque eso no es bueno y no construye”.

Un llamado a la paz y la búsqueda de ayuda

Ante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la autora hace un llamado de paz y, sobre todo, a buscar ayuda.

“Cuando se evidencian las ‘banderitas rojas’ es importante buscar ayuda como pareja. Aquí no estamos apostando a la separación o al divorcio, pero muchas veces no queda de otra. Es vital buscar ayuda interdisciplinaria”, subraya. La conversión y el cambio son posibles, pero “solos difícilmente se puede salir de la crisis”.

El mensaje final de Vargas es de urgencia y amor: “El libro puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de una mujer… Es un libro para regalar y regalarse, para que la mujer tome decisiones o las refuerce, y para que el hombre se dé cuenta de qué puede cambiar. No se trata de decir que la mujer es buena y el hombre es malo. No. Venimos de una historia que nos han heredado, y esos círculos deben cortarse para que las familias puedan vivir en armonía, ayuda mutua, diálogo y tolerancia”.

Ana Lorena Vargas Chavarría planea una segunda parte de su libro, buscando seguir visibilizando el tema, que, a pesar de todo, aún es un tabú: lo que se vive en casa se calla.

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Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 23 de noviembre de 2025 No. 1585

 


 

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