Por Antonio Maza Pereda
Concluye el Foro Económico Mundial en Davos, en su edición 2026, el evento anual que lleva ya 56 reuniones y que incluye participantes de gobiernos, académicos, líderes empresariales y medios. En esta ocasión trataron los riesgos globales, la confrontación económica, la baja en la confianza de los empresarios y la necesidad de diálogo y colaboración. Se habló de mejora en equidad económica, en innovación, responsabilidad y compromiso empresarial para lograr un desarrollo sostenible y equitativo. En conjunto, salir del estancamiento que vivimos.
Participó el presidente de los Estados Unidos, el señor Donald Trump. Sin oponerse a los temas tratados, propone soluciones diferentes. Y, como es de esperarse, sin reconocer que él mismo ha contribuido a la incertidumbre que se refleja en los asuntos tratados. Propone negociaciones bilaterales, mientras que el consenso del Foro tiende a proponer soluciones multilaterales. No habló de sostenibilidad, pero no tomó la actitud beligerante de su primera administración. Afirma que Europa no va bien. Es una declaración seria. Que, por cierto, aceptan también muchos de sus ciudadanos, que hacen que los partidos, considerados como conservadores, estén ganando posiciones en muchos de los países de la Unión Europea.
Y también eso ocurre en Estados Unidos, donde muchas personas están convencidas de que la situación no va bien. Lo más noticioso de este evento fueron las participaciones del señor Trump. Sus opiniones han sido más difundidas y examinadas, tanto por los que están de acuerdo con él como por aquellos que no lo quieren para nada. Opacó de manera importante las conclusiones del Foro.
Puede decirse que es quien más está influyendo en la situación mundial, para bien o para mal. Nos guste o no lo que opina. No extrañaría que, en algún momento, un grupo de medios lo nombren la persona del año. No porque estén de acuerdo con él, sino porque reconozcan que en este momento es la persona que más influye en los destinos del mundo.
Actualmente, es el único personaje importante que está proponiendo soluciones diferentes. Los demás concuerdan en otros enfoques, los mismos que no están funcionando. Puede ser que Trump se equivoque. Pero valdría la pena examinar a fondo sus propuestas sobre la situación mundial, desapasionadamente. En este momento, los medios y muchos expertos están cayendo en la falacia conocida como ad hominem (a la persona), que consiste en aceptar o rechazar una propuesta basado en las características de quien la propone; no por los méritos de la propuesta misma.
Por ejemplo, quienes las rechazan basados en que, quien propone, es un fascista o que tiene un enfoque de capitalismo salvaje, que es simpático o antipático, senil o visionario. Bien puede ser que ninguna de las propuestas del Foro ni las de Trump sean las adecuadas. Eso nos llevaría a tratar de producir nuevas propuestas. Lo cual sería un bien.
El fenómeno Donald Trump, no es únicamente la persona, sino toda una tendencia que tiene un apoyo bastante importante dentro de la nación más poderosa del mundo. No podemos olvidarlo. Tenemos que analizar, debatir, ver de qué manera lo que se está proponiendo influye, nos atañe. No solo a gobiernos, realmente a todos, porque entre todos estaremos pagando las consecuencias si no se atiende bien la situación de estancamiento que estamos viviendo.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay





