“Esperanza, ésa es la palabra que define la película”
Por Rubicela Muñiz
El joven director mexicano, Miguel Ángel Pérez, comparte en entrevista cómo se integró al proyecto de Bendito Corazón y su experiencia al frente de una producción que, en pocos días, pasó de exhibirse en 100 salas a más de 800 a nivel nacional. Muy pronto, la cinta llegará a Estados Unidos y a países como Panamá, Guatemala, Honduras y Colombia.
─Miguel Ángel, la película nace de una idea del padre Arturo Cornejo. ¿Cómo fue ese primer encuentro con él y qué fue lo que más te cautivó de la propuesta?
─El primer encuentro ocurrió entre el padre Arturo y mi hermano Chisco, quien es el productor de la película. El padre tuvo la iniciativa y se la comentó a él; luego Chisco me preguntó: “Oye, ¿te gustaría dirigirla?”. Dije que sí de inmediato; era imposible negarse a una propuesta así. Además, considero que la historia del Sagrado Corazón no se había visto en el cine, al menos no con esta magnitud, y era una oportunidad imperdible.
─La cinta entrelaza la devoción al Sagrado Corazón con una trama contemporánea de adicciones y redención. ¿Cómo lograste equilibrar estas dos líneas temporales para que se sintieran como una sola unidad?
─Teníamos que partir de la historia conocida a través de escritos y libros; una vez con ese material, añadimos los elementos dramáticos. Fue un reto determinar qué tanto profundizaríamos en los conflictos de los personajes: el alcoholismo, los problemas maritales y las disputas por tierras. Fue un tema complejo al escribir el guion, pero logramos balancearlo bien. Al ver el producto final se siente esa armonía; la historia se cuenta de forma fluida y el espectador logra conectar con los personajes.
─Bendito Corazón no intenta ser un sermón. ¿Qué decisiones se tomaron para asegurar que la fe fuera el motor de la historia sin perder el ritmo cinematográfico?
─La idea inicial era contar la historia del Sagrado Corazón, pero sabíamos que debía ser entretenida para todo público, desde niños hasta adultos mayores. Fue un trabajo en equipo entre el padre Arturo, mi hermano y los actores. Todos aportaron para que la trama fuera ágil sin sacrificar el mensaje. No se siente como un sermón porque logramos integrar la intención del padre dentro de la narrativa, evitando que pareciera alguien diciéndole a la gente qué hacer.
─Te tocó trabajar con un elenco de gran trayectoria en televisión, como lo son Lisset y Salvador Zerboni. ¿Cómo fue la experiencia de dirigirlos en una película de tinte religioso?
─No tenía el gusto de conocer a Salvador ni a Lisset, y fue un privilegio trabajar con ellos; son sumamente profesionales. Aportaron mucho, improvisaron y dieron vida a sus personajes. Para mí fue algo nuevo, pues no había trabajado con figuras de esa talla, pero me apoyaron mucho y evitaron que sintiera la presión propia de una ópera prima. Para ellos también fue interesante porque, hasta donde sé, no habían participado en una película de temática religiosa. Les gustó mucho; durante el rodaje comentaban que era una bendición estar ahí. El ambiente fue muy bonito y ambos se sienten muy orgullosos del resultado.
─El padre Arturo es un fenómeno en redes sociales. ¿Cómo fue dirigirlo y qué aportó su presencia al rodaje?
─Él es una persona muy ocupada. No vive en Jalisco debido a su apostolado, pero siempre estuvo en contacto con Chisco, pendiente de que la película fuera por buen camino. Su escena se grabó un par de semanas después de terminar el rodaje principal; vino unos días a Mexticacán y la filmamos. Se le dio muy bien su papel de sacerdote y se divirtió. Además, está aprovechando su plataforma para invitar a sus seguidores al cine. Es increíble ver las salas llenas de personas mayores de 60 años, muchos de los cuales no habían ido al cine en mucho tiempo. Es gracias al padre Arturo que se han animado a buscar este mensaje de esperanza.
─La historia tiene raíces profundas en Jalisco. ¿Qué importancia tuvo rodar en locaciones que respiran esta devoción?
─Es un privilegio. Para mí, que soy de la región de los Altos, es muy gratificante que se vean estos pueblos, los ranchos y las haciendas. Además, para la producción resultó más accesible que trasladarse a Guadalajara o al extranjero. Estar en los ranchos siempre es agradable. Considero que es necesario descentralizar el cine en México; es algo que hacía falta y ha sido una bendición.
─Estamos viendo un éxito comercial importante en películas con temáticas religiosas. ¿A qué atribuyes que el público actual busque estas historias?
─Quiero creer que es porque en el cine faltaba un mensaje que permaneciera en la gente. Además, aunque la imagen del Sagrado Corazón es muy conocida, su historia no se había difundido tanto así. Al final del día, se le debe mucho al padre Arturo porque su plataforma es enorme. No menosprecio el trabajo de todo el equipo, pero el padre es la razón principal de que la película esté en los primeros lugares de audiencia.
─Se dice que la película es atractiva incluso para quienes no son católicos. ¿Cuál es ese “mensaje universal” que cualquier espectador puede llevarse?
─Muchos podrían pensar que es un sermón, como mencionábamos, pero en realidad es una película de aventura con drama y suspenso que culmina con un buen mensaje.
─Si tuvieras que definir Bendito Corazón con una sola emoción, ¿cuál sería?
─Esperanza. Esa es la palabra que define la película.
─¿El plan original contemplaba llegar a otros países? El estreno en Estados Unidos y Latinoamérica representa una gran oportunidad para tu carrera.
─¡Claro! Esta película ha sido un trampolín para mí. Ahí queda plasmado mi nombre y el de todos los que colaboraron, y eso nos beneficia a todos. Gracias a esto, ya estamos preparando nuevos proyectos.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 15 de febrero de 2026 No. 1597





