Por Rebeca Reynaud

Nuestro Señor Jesucristo nos muestra el rostro del misericordioso del Padre y quiere que nosotros reflejemos ese rostro misericordioso, benevolente, templado. Luego, procurar que no salgan de nosotros palabras hirientes, destempladas o molestas. Ver la hora, el lugar, las circunstancias para decir o no ciertas cosas.

El pecado original en su forma más llamativa se traduce en amor propio. Todos podemos aportar de una forma sencilla, sin presumir, si ser aguafiestas. Puedo, si quiero, llevar con paciencia las flaquezas del prójimo, como también han tenido paciencia con mis flaquezas.

Todo lo que hacemos se puede convertir en acto de servicio. La envidia escondida ha provocado muchos males en la historia de la humanidad y en las historias personales. La envidia es un amor propio insatisfecho.

Estar atentos a lo que el Señor nos quiere decir. Él siempre quiere hablarnos, pero habla quedito, se necesita querer oír su voz, poner atención. No engreírnos de ninguna cosa buena que hagamos. A San Francisco de Sales le dijo un protestante: “No entiendo cómo una persona tan insignificante como usted haya podido conseguir tanto fruto”. El santo contestó: “Lo mismo digo yo”.

Pedirle al Espíritu Santo: “Que no ande yo con pensamientos de juicio de los demás o de orgullo”. Tenemos la inclinación de pensar mal de los demás. Todos cojeamos del mismo pie.

La piedad se hace con pausa, decía San Juan Crisóstomo; quiere decir que podemos rezar con pausa y atención. Hay que advertir con quien hablo, de qué hablo, y quién soy. Para hacer oración tengo que darme cuenta de lo que digo, considerar lo que le digo en la oración vocal y en la oración mental.

El milagro de los milagros es la Presencia real de Nuestro Señor en la Eucaristía. “Cristo rey, Cristo reina, Cristo impera”, decía un niño cristero.

Cuando falta Dios mi vida se llena de sucedáneos. “Señor, préstame tu Amor para amarte con él. Dame tu Corazón para que te ame como tú quieres ser amado. Es un obsequio, una gracia que pido”.

 
Imagen de Claudio Henrique Claudio en Pixabay


 

Por favor, síguenos y comparte: