Por Cristina Rodríguez

La comunidad Quédate con Nosotros (QCN) presentó, durante el mes de febrero y algunos días de marzo, la puesta en escena “Valentín por el amor”. Con motivo de la celebración del Día del Amor y la Amistad, la obra mostró el significado del verdadero amor a través de la historia.

Valentín, mártir cristiano del siglo III y obispo de Terni (Italia), se enfrenta a una realidad controversial en su época y logra desmentir el mito de lo que hoy llamamos «Cupido». Esta representación invita a la reflexión y a identificar el amor auténtico que proviene de Dios.

Una lucha entre la fe y el mito

La historia se desarrolla en la época romana, donde se creía que Cupido «flechaba» a las parejas; sin embargo, en lugar de amor verdadero, lo que experimentaban era simple atracción y pasión. Valentín, aun condenado a muerte, no dejó de proclamar a Cristo y su palabra. Siguió el mandato del Dios único y verdadero, cumpliendo con el deber de proclamar la verdad plena junto a María y el Espíritu Santo, para que todos pudieran alcanzar la libertad.

A punto de cumplir su condena, Dios realiza a través de él un milagro: devolverle la vista a la hija del emperador. Es una historia fascinante, llena de enseñanzas sobre la misión real que acompaña al milagro de la vida.

Testimonios del elenco

Bajo la dirección de Perla Mendoza (quien también interpreta a Cupido), ocho actores dan vida a esta obra. Mendoza comparte que este personaje fue un llamado de Dios, pues “los tiempos de Dios son perfectos”, y comenta que aprendió que el teatro puede abarcar desde mundos llenos de colores hasta el entendimiento de temas clásicos.

En tanto, Hans León Trauwitz (Claudio, el emperador), dice que “Participar en este proyecto ha sido un reto muy grande. Consideraba que el tiempo para los diálogos era muy corto frente a la fecha de estreno; sin embargo, al ponerlo en manos de Dios, pude adentrarme en el personaje y afrontarlo con facilidad”.

Por su parte, Tania Zamora (Libia), considera que su personaje “invita a reflexionar sobre cómo las mujeres somos pieza clave. Muchas jóvenes nos preguntamos cómo debemos esperar a ser amadas; algo que resonó en mí es que jamás debemos negar la dignidad de aquel que nos entregó su afecto”.

El amor como entrega, no como objeto

En la obra, Libia pregunta a su enamorado: “¿Y cómo ama tu Cristo?”. Como seres humanos, a menudo nos planteamos la misma interrogante: ¿Cómo amaría Él en esta situación? Libia responde que Él lo da todo y se entrega por completo. Así se nos llama a amar: a ser fieles en la “trinchera” donde Dios nos pide luchar (el trabajo, el bien, la justicia), mientras que Cupido representa la presión de un mundo materialista que solo da si recibe algo a cambio.

Finalmente, el diálogo entre Julia y Valentín confirma una verdad absoluta: el corazón del hombre está hecho para lo eterno.

Reflexiones finales

Enrique Palacios, quien interpreta a Valentín, reflexiona:

“Entiendo que el amor no es solo flores y fotos en redes sociales. San Valentín representa el amor valiente que se mantiene firme en la dificultad. Me hace cuestionarme si amo desde la comodidad o desde la convicción. El amor es una decisión diaria de respeto y lealtad”.

Mientras que Pablo Zamora, responsable de la producción y el guion, explica su motivación:

“Siempre supe que este día trataba sobre un santo y no sobre Cupido. Me dediqué a investigar y encontré a un hombre que defendió el amor frente al poder. Es valioso porque el individuo y la familia son el núcleo de la sociedad, y debemos defender lo que es correcto”.

Fotos: Jimena Hernández

 


 

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