De acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en 2024 México contaba con 100.2 millones de personas usuarias de internet, lo que equivale al 83.1 por ciento de la población de 6 años y más. De estas, 90 millones acceden a las redes sociales.

Otro dato revela que el 97.2 por ciento de los usuarios se conectaron a la red con un celular y el 80.1 por ciento lo hizo para acceder a contenidos audiovisuales. El grupo de edad que más utilizó internet fue el de 18 a 24 años, con un 97 por ciento. Siguieron los de 12 a 17 con un 95.1 por ciento, y el 90 por ciento de ellos lo hizo para estar en redes sociales.

Dado que la mayoría de las conexiones prolongadas se dan en el hogar, o que los niños y adolescentes tienen acceso a internet a través de un dispositivo propio o de los padres, se sugiere que el uso de las redes sociales sea una responsabilidad compartida.

No sabemos si en algún momento la ley ordenará a Mark Zuckerberg modificar su contenido para que sea menos atractivo o si recibirá sanciones económicas tales que lo obliguen a cerrar el negocio. Es decir, los padres no deben esperar a que algo así suceda para empezar a poner límites, fuera y dentro del hogar, con respecto al uso prolongado del celular y redes sociales; además de brindar un acompañamiento constante en etapas vulnerables como la niñez y la adolescencia.

Hoy, el mundo se enfrenta a una realidad: las redes sociales ofrecen gran entretenimiento, las plataformas de streaming diversión constante y el internet mil y una maneras de mantener al espectador ocupado. Pero, ¿cómo saber en qué momento parar?

En consecuencia, la adicción digital cada vez afecta a más personas, debido a que se acostumbra al cerebro a la satisfacción inmediata que ofrece el mundo digital, algo que pocas actividades que no conlleven algún tipo de esfuerzo pueden dar. Sin embargo, si no conocen o no respetan los propios límites, significa que no saben hacer uso del mundo digital.

Es entonces cuando vienen los problemas de salud mental que afectan seriamente las relaciones personales y afectivas de niños, adolescentes y jóvenes que caen en el uso desmedido y sin control de estas herramientas digitales, por lo que podrían requerir la ayuda de psicólogos o psiquiatras para iniciar una intervención profesional.

Ya lo dijo el Papa León XIV en su mensaje para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: “La tecnología que se aprovecha de nuestra necesidad de relacionarnos no solo puede tener consecuencias dolorosas para el destino de las personas, sino que también puede dañar el tejido social, cultural y político de las sociedades”.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 1 de marzo de 2026 No. 1599


 

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