Por P. Fernando Pascual

Los historiadores trabajan de diferentes maneras. Una consiste en citar documentos, sea porque los han consultado directamente, sea porque los conocen a través de otras publicaciones.

Pero los historiadores no siempre comprenden bien los documentos que citan, o en ocasiones repiten datos que son erróneos y que han sido publicados como verdaderos por otros historiadores.

Nos fijamos en un ejemplo concreto que encontramos en un libro sobre la Inquisición española. Henry Kamen es un historiador británico nacido en Birmania en 1936, y conocido por sus estudios sobre España y, en concreto, sobre la Inquisición.

En una obra publicada en inglés en 1997, y luego traducida al español en 1999, Kamen reconocía cómo en el pasado había defendido que una afirmación había sido pronunciada por Felipe II, cuando luego se dio cuenta de que tal afirmación procedía del cardenal de Toledo, Juan Martínez Guijarro (conocido también como Silíceo).

El texto falsamente atribuido a Felipe II dice así: “Todas las herejías que han ocurrido en Alemania y Francia fueron sembradas por descendientes de judíos, como ya hemos visto y vemos diariamente en España”.

La frase, en realidad, es de Silíceo. ¿Por qué Kamen la había atribuido en el pasado a Felipe II? Porque así lo había leído en otro historiador, Albert Sicroff, que sostenía erróneamente que la frase fue escrita por el rey y no por el cardenal.

Todos podemos equivocarnos cuando nos fiamos de un libro, de un artículo, de un vídeo, o de otras fuentes, al pensar que nos ofrecen datos verdaderos cuando en realidad transmiten equivocaciones.

Lo importante, cuando un historiador o cualquier otra persona han divulgado una idea falsa sobre cualquier tema, consiste en tener la mente abierta para reconocer el propio error, y así ser capaces, luego, de reconocerlo y de ofrecer a otros lo que corresponda a la realidad de los hechos.

Lo anterior, podemos añadir, no es fácil, pues a nadie le gusta reconocer que se había equivocado. Pero es sumamente hermoso, pues muestra honestidad intelectual y un sano espíritu de investigación que lleva a controlar los datos y a cambiar las propias ideas para que brille lo que todos deseamos conocer sobre el pasado o sobre cualquier tema: lo que esté de acuerdo con la verdad.

(El libro aquí comentado es el siguiente: Henry Kamen, “La inquisición española. Una revisión histórica”, Crítica, Barcelona 1999).

 
Imagen de StockSnap en Pixabay


 

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