Por Rubicela Muñiz
La Congregación de Religiosas Catequistas de María Santísima tiene, desde hace diez años, un propósito: llevar a la madre M. Eugenia, su fundadora, a los altares. Con un trabajo extenso, profundo y delicado, siempre en contacto con la Iglesia y el pueblo de Dios, el proceso avanza en colaboración con Roma.
La vida, obra y ejemplo de la madre M. Eugenia de la Santísima Trinidad González Lafon, que se caracterizó por la enseñanza, las artes litúrgicas y el trabajo pastoral, es un legado que el pueblo de Dios debe conocer. Fue una mujer que vivió sus virtudes de manera heroica a pesar de las circunstancias, y eso es, precisamente, lo que se quiere demostrar.
“Todos estamos llamados a vivir las virtudes, pero vivir de manera heroica significa que las vives de una forma superior al resto de las personas, a pesar de las adversidades. Tú, como bautizada, has de vivir la fe; todos vivimos de esa fe y caminamos de acuerdo a ella, pero hay momentos en la vida en los que dices: ‘ya no sé si creer que Dios me ayudará o no’, y podemos recurrir a otro tipo de ayudas, creencias o tradiciones que puedan quebrantar tu fe”, explica la hermana Amalia, vicepostuladora de la causa.
Los testimonios son la prueba de que la madre Eugenia siempre mostró una fe firme: “Tuvo dificultades, pero las superó gracias a su fe. Su confianza siempre estuvo puesta en Dios y en la Santísima Virgen María”, agrega la hermana Amalia. Con su ejemplo, mostraba a los demás el rostro de Dios; transmitía cercanía para que descubrieran que el Dios en el que creían es grande, bondadoso, misericordioso y amoroso.
La liturgia: Hacerlo todo perfecto
Como vicepostuladora, la hermana Amalia ha tenido que estudiar los escritos de la madre M. Eugenia y entender por qué para ella era tan importante la liturgia.
“La vida de la liturgia fue una parte fundamental en el carisma que ella recibió, porque veía que todo lo que se hace para glorificar a Dios tiene que hacerse de una manera perfecta, pulcra y ordenada, tal como la Iglesia misma nos manda o nos permite. Por eso decía que la Catequista de María Santísima debe conocer la liturgia tan a fondo que pueda realizarla de acuerdo a su ser de mujer, de religiosa y de consagrada, siempre buscando la mayor perfección”.
De acuerdo a los testimonios, para la fundadora la liturgia es la fuente; un río que riega por donde pasa para dar vida. Por ello, las religiosas del Instituto deben esmerarse en una liturgia bien celebrada, pues es de donde brotan gracias abundantes para toda la Iglesia. “Ella decía que, cuando no se celebra bien, se pierde su mérito y los bienes que la Iglesia puede recibir”.
El legado y la lucha por el Instituto
La madre M. Eugenia luchó para que las Catequistas de María Santísima recibieran una formación de excelencia. No se conformaba con un solo libro, sino que escribía a España o a Francia para obtener elementos que ayudaran en su crecimiento. Siempre mantenía una comunicación constante con los pastores de la Iglesia.
“Tenía el deseo ferviente de hacer las cosas de la mejor manera para gloria de Dios, y no solo lo hacía por los presentes, sino por toda la Iglesia y por los que viven alejados. A veces, para tristeza nuestra, los que estamos cerca vivimos la fe como algo cotidiano u ordinario, de forma mecánica y sin trascendencia. Para ella, lo central fue siempre vivir la esencia de recibir y transmitir”, comparte la hermana Amalia.
La hermana Amalia y el resto de las religiosas siguen trabajando con esmero para mantener vivo el carisma, porque “fue lo que ella recibió como don de Dios. Sabemos que debemos prepararnos y buscar que, dondequiera que vayamos, la liturgia sea valorada, la vivencia expresada y el conocimiento transmitido. Y, como ella, descubrir la voluntad de Dios en la oración, la dirección espiritual, la lectura y la meditación de la Palabra de Dios”.
En lo que respecta al proceso de canonización, la madre M. Eugenia ha sido declarada Sierva de Dios y va en camino a ser venerable. Es por eso que la congregación pide la oración de toda la Iglesia diocesana, ya que, en realidad, la madre Eugenia pasa a ser una causa de la diócesis y no propiamente de las Catequistas de María Santísima.
Oración para pedir la intercesión de la madre M. Eugenia
*Dios nuestro, modelo de santidad, de quien todo bien proviene y en quien todos nuestros proyectos alcanzan su plenitud, confiando en los méritos y la intercesión de tu Hijo Jesucristo, y en la comunión de los santos, te suplico que le concedas a la Sierva de Dios M. Eugenia, quien en su vida se distinguió por su celo en extender el amor a la Sabiduría Encarnada, interceder por mi necesidad (se hace la petición).
“¡Oh Virgen Fiel! Hazme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría Encarnada, Jesucristo tu Hijo, que por tu intercesión, llegue a imitación suya a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de la gloria en los cielos”.
Concede a nuestra Iglesia Diocesana de Querétaro, la gracia de contar un día con la autorización oficial del Vicario de tu Hijo en la tierra, y poder venerarla en los altares. Amén
Para dar testimonio de gracias y favores recibidos:
Cel. 4428070740 o E-mail: madreeugeniagl@gmail.com
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 12 de abril de 2026 No. 1605

