Por Julieta Appendini Morán – ACN México
Esta Pascua celebramos la resurrección de Nuestro Señor con familiares y amigos, agradecidos de poder hacerlo.
Mientras disfrutaba del día, no pude evitar pensar en los muchos cristianos del mundo que no pudieron celebrar y en aquellos que sufrieron violencia por intentarlo.
En Nigeria, hay fieles en campos de desplazados internos, mientras continúan los ataques contra sus aldeas y edificios religiosos.
En Nicaragua, el régimen ha expulsado obispos, encarcelado clérigos, prohibido procesiones públicas y confiscado bienes de la Iglesia.
En Pakistán, jóvenes cristianas sufren secuestros sistemáticos, conversiones forzadas y matrimonios con sus captores.
En Corea del Norte, los creyentes practican su fe en secreto, arriesgándose a campos de trabajos forzados, tortura y ejecución si son descubiertos.
La Pascua fue un día de alegría para nosotros. Pero para los cristianos que sufren, es otro día sagrado que no pueden celebrar.
Si le es posible, por favor apoye a nuestra Iglesia y a los fieles perseguidos haciendo una donación a Ayuda a la Iglesia Necesitada para aquellos a quienes se les prohíbe expresar su alegría en la fe y que deben afrontar las consecuencias.
Que Dios le bendiga por su solidaridad con quienes se sienten solos.
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