Por P. Prisciliano Hernández Chávez, CORC.
A veces se puede usurpar la tarea del Buen Pastor Jesús aun por los eclesiásticos cuando no se escucha interiormente su Palabra y se le sigue diligentemente; se podrían buscar fines aviesos.
Las palabras de Jesús son claras, firmes y acusatorias: ‘Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un bandido…’ (Jn 10, 1-20). Y añade: ‘Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrar pastos’ (ibidem).
Por eso, no bastas teorías extraordinarias que a veces entusiasman y confunden o disfraces de pastores, cuando se es lobo rapaz.
El discernimiento pertinente es escuchar a Jesús y seguirlo; entrar por la puerta de su Corazón manso y humilde, que nos conduce a la experiencia viva y extraordinaria de Dios Amor, la misma Ternura, el mismo Aliento de vida.
Es Jesús, la puerta de su Corazón para todos los fieles- ovejas y para todos aquellos que son llamados a asumir, según su vocación divina, la misión del Buen Pastor.
Qué extraordinario consejo y mandato amoroso nos dejo el Padre Enrique Amezcua Medina, Fundador de los Operarios del Reino de Cristo: ‘Sean sacerdotes según el Corazón de Cristo’.
Así todos hemos de entrar por la puerta de su Corazón, para asumir nuestra vocación en el seguimiento de Jesús. No puede ser de otra manera. Solo así tendremos la libertad de los hijos de Dios; solo así nos alimentaremos de su amor, quien se entrega a sí mismo en su Cuerpo y en su Sangre eucarísticas, para ser saciados y entregar la vida como él, para gloria del Padre, en el Espíritu Santo, en favor de su rebaño, que es la Iglesia.
Este domingo IV de Pascua, es la jornada de oración por las vocaciones sacerdotales, por las vocaciones a la vida consagrada, por las vocaciones misioneras; nos unimos con toda la Iglesia en una única plegaria para que el ‘Señor envíe trabajadores a sus campos’.
Es oportuno orar por nuestros pastores, ahora y siempre, por el Santo Padre el Papa, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, por nuestros Pastores los Obispos y por nuestros párrocos y rectores.
El Catecismo de la Iglesia Católica (nº 754) nos ilustra sobre este tema: ‘La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo (Jn 10, 1-10). Es también el rebaño cuyo pastor será el mismo Dios, como é lo anunció (cf Is 40, 11; Ez 34, 11-31). Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a las ovejas, sin embargo, es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores (cf 10, 11; 1= 5, 4), que dio su vida por las ovejas (cf Jn 10, 11-15).
Todos llamados por Jesús, hemos de escuchar su voz en lo interior de nuestro corazón y seguirlo de cerca. Entrando en su Corazón, podremos tener sus mismos sentimientos y actitudes.
Que la Virgen Santísima, la Reina del Cielo, la Virgen de la Paz y la Madre de nuestra vocación, nos acompañe en nuestra escucha y seguimiento de Jesús, el Buen Pastor.
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